Hemos hablado desde aquí en innumerables ocasiones las múltiples ventajas que tiene para las Bodegas la utilización de Internet y los Social Mediacomo instrumento de promoción, de comunicación y generación de imagen de marca de las bodegas.
El mundo del vino se encuentra continuamente con eventos en los que las Bodegas tienen la oportunidad de ponerse en contacto con los consumidores.
Este tipo de eventos presenciales han sido y serán muy efectivos,pero, al mismo tiempo: 1) Muchos de los que acuden repiten evento tras evento. 2) Las Bodegas tienen pocas posibilidades de diferenciarse exponiendo sus productos en una mesa exactamente igual que la del que tiene el de al lado. 3) La Bodega dispone de unos pocos segundos para entablar una conversación con cada interesado que se acerca a su mesa. Con ese margen de tiempo se ven obligados a contar miles de veces un discurso muy, muy corto, que hace que la diferenciación respecto de sus competidores sea realmente pequeña. Provoca también que el 90% de los que se acercan a degustar no perciben una gran diferencia respecto de otros expositores.
En este tipo de eventos por supuesto que hay que estar. Cualquier posibilidad de estar cerca de los consumidores hay que aprovecharla. Pero las Bodegas tienen por fin una herramienta a su disposición para: 1) Diferenciarse mucho más de sus competidores. 2) Elaborar un discurso más cercano a consumidores de a pie de calle. 3) Tener la posibilidad de contar 1000 historias una vez en lugar de contar mil veces la misma historia.
Este último punto es fundamental. ¿No estamos hablando de diferenciarnos? Pues hagámoslo. ¿Disponemos de mil historias qué contar? Pues contémoslas. Me decía hace poco un bodeguero que se quedaba sorprendido de cómo esas historias que podía contar a él le parecían monótonas, pero que contemplaba atónito el interés que despertaban en los visitantes. Y es que el punto de vista del visitante es tan distinto…
¿Qué es el Marketing del Vino sino una o/y mil historias que contar? ¿Cuál es el presente y el futuro del vino sino las mil y una historias que tenemos para contar?
Posted by Blas Corrocho | Análisis, Publicidad | Posted on febrero 17th, 2010
“Yo mismo, en el momento de decir que todo cambia, ya he cambiado.” (Séneca)
Cuando se te presente una ventana de oportunidad, no bajes las cortinillas. (Tom Peters)
¿Lo suyo es una pequeña empresa? Enhorabuena. ¿Es una gran empresa? Lo sentimos. Todo está cambiando y las campañas de comunicación para las grandes empresas se están complicando mucho, ¿qué no?
Hace poco tiempo todos comprábamos periódicos y veíamos los anuncios de la tele ¿se acuerdan? Todo era distinto. Meter publicidad en un diario no resultaba descabellado: era muy probable que alguien viera su marca.
Ahora es difícil no salir por la mañana y acabar con dos o tres periódicos de esos gratuitos bajo el brazo (no voy a entrar en consideraciones sobre la actualidad de algunas noticias. Hoy el titular de uno de ellos era “Los españoles comemos poca fruta” o algo así, la noticia del día vamos, del día de mañana, de hace una semana o de dentro de un mes, a elegir). Lo cierto es que el ciudadano ojea los periódicos que le dan en los 15 minutos libres que tiene en el autobús, los deja sobre la silla y a otra cosa.
También están los que acuden a cabeceras de prestigio en Internet: un rápido repaso a la actualidad según sea de su interés lo que encuentre en la primera pantalla (el resto, si no clickeas, no existe). Siendo así ¿dónde metemos el dinero? ¿En la prensa tradicional? ¿en la prensa gratuita? ¿en banners de Internet? ¿En todos? ¡ Hagan juego señores ¡
Antes las firmas de prestigio mandaban y establecían qué es lo que estaba bien, mal, regular u horrible en la moda, el cine, la restauración, el arte y por supuesto el mundo del vino. Eran personas de prestigio, con lo bueno y malo que esto tiene. Actualmente cualquier tipo que hasta hace dos días era un perfecto desconocido puede tener éxito en Internet, aumentar exponencialmente el número de visitas de su página y convertirse en un gurú, pero uno de los buenos, de los que se ganan la confianza del consumidor con sus apreciaciones. La gente sigue más a un desconocido que al afamado critico de un diario. Indignante ¿no creen?
Y no quiero dejar de lado a la reina de la comunicación: la televisión. Primero había dos canales (no hombre, no hace tanto tiempo). Después pasamos a cinco o seis y la vida nos sorprendió con el mando a distancia (¡el poder por fin es nuestro!) Y entonces empezamos a saltar de un canal a otro (parece mentira, que con seis canales no encuentre nada bueno, fue la frase del año). Y por fin llegó la TDT y la media de emisoras por hogar alcanzó los veinte canales (parece mentira que con veinte canales… bueno ya saben como acaba la frase).
Con el mando tardamos dos segundos en cambiar de canal, y tres en ver qué ponen en otro, por lo que en poco menos de dos minutos hemos podido recorrer los veinte canales para comprobar que no hay nada de interés en ningún sitio y volver a la emisora original sin ver anuncios. Pero resulta que ahora los anuncios duran 10 ó 15 minutos, por lo que volvemos a cambiar y al final no sabemos ni qué estábamos viendo al principio (como dice un buen amigo: “Yo no sé si veo la tele o me peleo con ella”). Esto sin hablar de la televisión de pago, el dvd, la posibilidad de grabar y pasar la publicidad directamente, el videoclub del adsl, etc.
Esto implica un conflicto para las grandes compañías, que deben estar en todos los medios, y esto cada vez es más complicado, pero supone una gran oportunidad para las pequeñas empresas (¿para qué querrían estar en todas las cadenas de TV, si con su distribución y producción jamás podrían satisfacer una demanda de ese tamaño?).
Y muchos se preguntarán qué tiene esto que ver con el vino: con la uva, con la fermentación, con los procesos, los tiempos o las inversiones necesarias. Pues nada, en realidad esto habla de vender vino, y de que si realmente lo haces bien puedes destacar y llegar a tu público (sí, el tuyo) sin que las grandes marcas te pisen por el camino por tener grandes presupuestos: una oportunidad para quién haga bien las cosas; tan sencillo y mágico como eso. ¿No es genial?
Estamos en Febrero. Hace mes y medio todavía podíamos preguntarnos qué oportunidades habíamos dejado escapar (no sin cierta melancolía) el año pasado y preguntarnos cuáles se presentarían este año. Muy bien, acaba de empezar y es el momento de aprovecharlas y poder contestar a la pregunta cuando el año termine.
Hay muchas oportunidades interesantes, y por si alguien tiene dudas, la pregunta típica: ¿Podemos hacer algo por usted? Para eso estamos. Vamos digo yo.
Es complicado el medio radio. Es un medio que no permite aprovechar el mayor atractivo de una campaña de publicidad que es la imagen. Tiene además la particularidad de que nos permite realizar otras actividades y no prestarle mucha atención mientras la escuchamos.
¿Y qué suele ocurrir? Pues que muchas de las campañas de radio son meros complementos del resto de la campaña. Un apoyo al resto de la campaña.
La radio por otro lado requiere de presupuestos menos importantes para poder acceder como anunciante a la misma. Eso ha hecho que muchas bodegas hayan dedicado una buena parte de su presupuesto de comunicación en este medio.
La radio se ha visto afectada por la crisis y por la aparición de Internet, que tiene precisamente en la posibilidad de realizar campañas modestas uno de sus puntos fuertes.
¿Qué puede hacer la radio para seguir siendo competitiva? Pues lo que el resto de los medios. Echarle mucha, mucha imaginación.
Me encanta la campaña de radio de Liberty Seguros. Cada vez que la oigo suelto una carcajada. A mí sí que me ha enganchado. Y ha captado mi atención. Y me da la sensación de que no solo ha captado la mía sino la de mucha otra gente.
Os invito a que la escuchéis, porque no tiene desperdicio.
La campaña de televisión tampoco está mal. Es atractiva, está bien hecha y persigue el mismo efecto que el de la radio. Pero el gancho que tiene la cuña de radio da mil vueltas al spot de televisión.
La cuña de radio reproduce de manera muy simpática la frustración que tenemos todos cuando responde un contestador automático a nuestra llamada y se pone a hacernos preguntas.
He aquí una serie de motivos por los que una Bodega debería de plantearse utilizar Mobile Marketing. (no están todos los que son pero son todos los que están).
Es el soporte que está creciendo más rápidamente en cuanto a inversión publicitaria. (por delante de Internet) (un incremento de un 13% en 2009, para dispararse al 43% y más en años sucesivos). Permite establecer un diálogo con sus consumidores finales. Esto cada día que pasa se hace especialmente importante para las Bodegas.
La mejora de las tecnologías admiten cada vez hacer más cosas con el teléfono móvil.
Ha pasado de ser un mero instrumento de comunicacióna convertirse en un pequeño ordenador con la limitación del tamaño de pantalla.
De casa salimos siempre con las llaves, la cartera…. Y el teléfono móvil. Facilita la acción/compra impulsiva. La geolocalización permite personalizar la comunicación al lugar en el que nos encontramos.
El concepto de todo gratis que existe en Internet no se da en este soporte.
Podemos conectarnos a Internet desde el móvil. Tan interactivo o más que el ordenador.
Una herramienta con tanto futuro es necesario ir probándola, para sacarle poco a poco más partido.
Puede ser un medio barato y asequible para la pequeña y mediana empresa.
Las mismas agencias especializadas del sector consideran a la pequeña y mediana empresa como clientes con alto potencial. El sector del vino, por lo importante que es en España, con más motivo.
Si no habéis oído hablar del Mobile Marketing, preparaos porque va a ser una constante en los próximos años.
Posted by igsegma | Análisis, Publicidad | Posted on diciembre 1st, 2009
¿De qué ha ido siempre la comunicación?
De captar la atención de tu público objetivo. Esto siempre fue así. Hace 100 años, antes de la existencia de la televisión ya se buscaba esto.
Se inventa la televisión y gradualmente cada vez hay más y más anuncios.
Ya con la aparición de Internet aumenta aún más el número de mensajes y por ello nos sentimos saturados.
Se dice que el ciudadano medio recibe alrededor de 4000 mensajes diarios. ¿Y qué hace el ciudadano medio? Tratar por todos los medios de no prestar atención a la mayor parte de ellos, aunque solo sea por salud mental. ¿Cómo sería nuestra vida si atendiéramos a esos 4.000 mensajes.
¿Qué rendimiento están sacando las empresas de Marketing telefónico que te llaman porque estás en una lista para contarte sobre algo que no tenías en la cabeza? Su rendimiento debe estar cercano al cero.
Los anunciantes deben tener claro por ello que conseguir un ciudadano que les atienda es un verdadero triunfo.
¿Y qué es un visitante de nuestra página? Es alguien en el que, por la razón que sea ha decidido prestar atención a la información que disponemos en Internet. ¿Y qué será? ¿Un posible comprador? ¿Un prescriptor? ¿Un mero curioso? ¿Le estamos dando la información para que se sienta satisfecho con lo que encuentra?
Me gustaría ayudar a las bodegas a no perder este tipo de oportunidades.
Me divirtió mucho este video cuando lo recibí. Y me llamó la atención que pusieran énfasis en la frase: “Nunca infravalores el poder de una buena historia” (así es como acaba el video).
¿Es esta una buena historia? Si somos meros espectadores yo diría que sí, que es una magnífica historia.
Como espectadores podemos conformarnos con que la historia sea buena, divertida y/o esté bien contada. No importa si es o no verdadera y si lo parece o no. Si la historia es buena nos la tragamos, porque simplemente nuestro objetivo es disfrutar, o quedarnos con un determinado mensaje. Pero no nos afecta enormemente.
Si somos quienes abrimos el armario ya hay otros factores que influyen. Y el principal es si nos creemos la historia o no. Porque la decisión de creerla o no, nos afecta directamente.
En el mundo del vino y en el mundo empresarial, la mayor garantía para que una historia convenza es que esté bien contada y que sea creíble. Ser creíble se consigue pareciendo y siendo auténtico.
Conocida directora de brillante pasado y presente y mejor futuro está buscando como esponsorizador a una Bodega española para su próxima película. Gran parte de la trama de la película transcurre entre viñedos y barricas. La acción transcurre en Castilla la Mancha pero la Bodega podría ser de cualquier parte del país
A través de muy diversos posts he hablado de la conveniencia de realizar accionesque permitana las Bodegas o a las denominaciones de origen diferenciarse de sus competidores. Esta es una buena manera si el proyecto encaja y se dispone de suficiente presupuesto para participar en un proyecto de estas características.
Estamos hablando de un proyecto cuyo coste total ronda 1 Millón de euros. Parece ser que ya cuenta con algún esponsorizador institucional pero necesita alguno más que cubra parte del coste. La cifra y el tipo de colaboración no están predeterminados.
A mí la verdad es que me lo han vendido muy bien. Yo diría que tiene buena pinta y que sus responsables tienen buenas ideas sobre cómo una Bodega podría sacar partido de un proyecto de estas características. Posiblemente una Denominación de Origen o una Bodega con un presupuesto de comunicación majete podrían ser el colaborador ideal.
Adjunto en PDF la respuesta que me da la responsable de comunicación sobre los beneficios que podría obtener una Bodega por participar en el proyecto.
Hace un tiempo hablé de lo mucho que me gustó una acción promocional que hizo Bodegas Juan Alcorta hace unos meses. Bueno, pues estos señores no paran. Ayer tuvieron en sus bodegas a Herrera en la Onda. Siguen de forma clara el precepto prioritario en el Marketing del vino de diferenciarse, no solo en lo que cuentan, sino en cómo lo cuentan y los medios de comunicación que utilizan.
Posted by Ignacio Segovia | Publicidad | Posted on octubre 8th, 2009
.
Valla viva. Magia en la presentación.
Hace años teníamos en nuestra agencia como cliente a una multinacional de primera línea de Gran Consmuo del sector de peluquería.
Pretendíamos proponerle un proyecto muy original al que denominamos la “Valla Viva”. Pretendíamos crear una valla con un fondo muy cuidado (fijo) y poner delante una serie de modelos jugando y disfrutando en la playa. De ahí llamarle así. La idea era tremendamente original, como gran parte de las ideas que proponíamos. Ideas originales en las que arriesgábamos un poco por no estar muy testadas, pero, al mismo tiempo, lográbamos un importante efecto mediático. Para hacer algo tan delicado y considerando que el cliente que teníamos era muy perfeccionista, decidimos que para hacer el fondo de la valla necesitábamos un fotógrafo de primerísimo nivel.
Llevamos al fotógrafo a las oficinas de nuestro cliente. Nos sentamos en la mesa de reunión con el Director de Marketing y sus asistentes. El fotógrafo se quedó de pie. Sacó su portfolio de trabajos y lo puso sobre la mesa. Todos nos acercamos a ver su trabajo. Y cuando nos disponíamos a tocar las distintas piezas, el fotógrafo hizo un pequeño gesto que hizo que nos paráramos.
Sacó unos guantes blancos, impolutos, se los puso, y empezó a enseñarnos su trabajo con un mimo y un cuidado extremos.
Todos los que allí estábamos nos echamos un poco para atrás. Este hombre había conseguido con ese gesto que respetáramos aún más su obra. Por supuesto, ninguno de los presentes se atrevió a poner sus “dedazos” sobre el trabajo que nos enseñaba el artista, porque el fotógrafo había pasado de ser un maravilloso fotógrafo a la categoría de artista. Supongo que no será necesario responder a si el fotógrafo se llevó el trabajo. Ese hombre hizo ilusionismo con nosotros. A mí me hizo valorar, mirar y respetar su trabajo como pocas veces lo había hecho antes.
Esta escena la he vivido en repetidas ocasiones en el sector del vino. Me he encontrado con unas historias tremendamente bien contadas que han hecho que, posteriormente, haya degustado el vino, entendiendo mucho más las características de lo que me ofrecían, afinando y poniendo alerta los 5 sentidos, disfrutando muchísimo más del acto, y valorando mucho más el producto que tenía ante mí.
En el sector del vino nadie duda de la importancia de ponerle magia a las presentaciones. Y se hace de forma magnífica y grandiosa en muchas ocasiones.
Lo que ya no están tan convencido el sector es sobre si esa magia se puede recoger en las comunicaciones por Internet. Y yo digo que sí. En muchos casos no llegaremos a lo que es la presentación presencial, pero una de las cosas que van ocurriendo con la aparición de las nuevas tecnologías es que cada vez podemos ser más fieles a reproducir por esta vía lo que el sector del vino muestra tan bien de forma presencial
Algunos me dicen que en este medio no se puede transmitir emoción. Pero yo digo que eso no es cierto. Que puede lo sea a veces, pero que cada vez lo es menos, gracias a los avances de las nuevas tecnologías y a que vamos aprendiendo lo que podemos sacar de ellas.