Posted by igsegma | Análisis, Cine | Posted on febrero 3rd, 2010
Vengo de ver una película que me ha encantado. Se trata de la nueva película de George Clooney, “Up in the Air”. He salido del cine con ganas de darle vueltas a todo lo que cuentan. Y cuentan mucho. La película es candidata a varios oscars y lo puedo entender. Considero que es el mejor trabajo que George Clooney ha hecho. Sigue el tío con todo su atractivo. Y sabe ser encantador y pasar de ser un ganador o un perdedor y ser igual de convincente en ambos papeles. Este tipo va a más.
Pero más importante que la actuación de Clooney es lo que cuentan en la película.
Hablan de las diversas crisis que tenemos abiertas en este mundo a comienzos de 2010. Hablan de la crisis económica, de cómo algunas empresas saben ver la oportunidad y establecen un negocio. Aunque en este caso se trata de un negocio auténticamente repudiable.
Y rizan el rizo, tratando de aplicar a sus servicios las nuevas tecnologías. El tema llega a ser tan grotesco que se convierte en una caricatura de adonde nos pueden llevar las nuevas tecnologías si pensamos que valen para todo en nuestra vida.
Y yo, que soy un defensor de las mismas, reconozco que también tienen un límite. Por encima de las empresas están las personas y hay límites que no se pueden ni se deben superar. La máquina está al servicio de la persona y no al revés.
Con este blog trato de ayudar al sector del vino a utilizar la herramienta Internet para una mayor eficiencia.
Pero lo que me atrae del mundo del vinoes precisamente la historia que hay detrás de cada vino y cada bodega, el respeto a sus tradiciones, la heterogeneidad en la manera de hacer las cosas, la personalidad y la diferenciación en la elaboración, el enaltecimiento de determinados sentidos que la sociedad moderna trata con sus formas de aletargar.
Cada vez hay más personas que se acercan al vino como el que se acerca a la música clásica, como contraposición al stress, el embotamiento de los sentidos, el ruido indiscriminado, las prisas. El mundo del vino nos ayuda a evadirnos del mundo loco en el que vivimos sobre todo en la gran ciudad.
Vivan las nuevas tecnologías si éstas ayudan a difundir esa filosofía y esa forma de vivir. No me interesan si convertimos al vino en algo similar a la Coca Cola, o la Ginebra, o el Vodka.
Tampoco comparto la teoría de competir con la copa larga. Ahí no tiene nada que hacer el vino con los combinados. Ni falta que le hace.
El éxito de Internet de las Bodegas no está en el uso indiscriminado de la tecnología. Sino en el conocimiento de las nuevas tecnologías para saber en que pueden mejorar y suplir la acción presencialsin que el sector del vino y las Bodegas pierdan en ningún momento lo que han hecho del mundo del vino algo tan especial, con una mística tan atractiva.
Posted by igsegma | Análisis, Cine | Posted on noviembre 17th, 2009
Hace poco vi una película de Woody Allen que me encantó. La verdad es que trato de no perderme ni una película de este hombre porque aunque no está haciendo obras maestras, tiene una especial manera de contar en imágenes lo que pasa por su cabeza. Y es increíble lo que pasa por su cabeza. Allen no es un gurú. La verdad es que la palabra gurú me está empezando a cansar. Creo que es bastante pretenciosa. Porque de alguna manera te viene a contar que lo saben todo sobre algo. No me interesan las personas que lo saben todo. Me interesan las personas que no paran de aprender, sabiendo mucho o poco de un determinado tema. Esa es una de las cosas de las que habla Allen en las películas. Habla en realidad de que no hay gurús, y cuidado con ellos. Lo que hay son personas que van experimentando con cosas, no probadas anteriormente, y que pueden ser válidas si a uno le funcionan.
El título en castellano de su última película es precisamente “Si la cosa funciona”. En ella Allen nos lleva a situaciones un tanto rocambolescas que vienen a decir eso, que valen si a uno le funcionan.
Y repaso la ciencia en su conjunto. Porque a priori miramos a la ciencia como algo exacto y preciso. Pero no es cierto. Hasta Newton con su manzana. Lo que hay, por encima de todo es experimentación.Y en base a esa experimentación abstracciones en la búsqueda de leyes o principios, que puede que no sean “verdad” con mayúsculas, pero ayudan a explicar la realidad, a movernos y avanzar en ese mundo. En realidad lo que dicen Newton, Einstein, etc, es que si la cosa funciona…
Y eso ocurrió con el vino cuando hace miles de años alguien comprobó que algo pasaba con las uvas cuando fermentaban. Y eso es lo que hacen las distintas bodegas en sus instalaciones. Probando nuevas cosas y ver qué es lo que sale. Y si la cosa funciona…
Otra cosa es que la enología haya aprendido de todas esas experimentaciones.
Eso ocurre en las bodegas a nivel productivo, pero no tanto a nivel de comunicación. Parece que en comunicación necesitan conocer mucho más sobre cómo se produce el proceso de comunicación
Colaboro con alguna bodega a quien asesoro en temas de comunicación por Internet. Esas bodegas han simplificado el problema.
Yo interpreto que se dicen a sí mismas:
“El proceso de Internet no lo entiendo bien, pero estos señores me hablan de que consigo una serie de claros beneficios, y me hablan de unos costes de comunicación y unos esfuerzos asumibles. Tan asumibles que merece la pena hacerles caso a estos señores. Porque no pierdo mucho si la cosa no funciona. Y si la cosa funciona…”
Y resulta que la cosa funciona. Van descubriendo cada día que pasa que van obteniendo más beneficios, y que los costes y esfuerzos son los que se esperaba tener. Y siguen probando. Aunque no entiendan todo lo que pasa en Internet. Porque lo que es importante es: …que la cosa funcione. Y para que funcione hay que poner algo de nuestra parte.
Yo les pido a las bodegas que tengan ese mismo espíritu emprendedor que demuestran al establecer cambios y mejoras en su proceso de elaboración. Y que los trasladen a su proceso de comunicación.
Me divirtió mucho este video cuando lo recibí. Y me llamó la atención que pusieran énfasis en la frase: “Nunca infravalores el poder de una buena historia” (así es como acaba el video).
¿Es esta una buena historia? Si somos meros espectadores yo diría que sí, que es una magnífica historia.
Como espectadores podemos conformarnos con que la historia sea buena, divertida y/o esté bien contada. No importa si es o no verdadera y si lo parece o no. Si la historia es buena nos la tragamos, porque simplemente nuestro objetivo es disfrutar, o quedarnos con un determinado mensaje. Pero no nos afecta enormemente.
Si somos quienes abrimos el armario ya hay otros factores que influyen. Y el principal es si nos creemos la historia o no. Porque la decisión de creerla o no, nos afecta directamente.
En el mundo del vino y en el mundo empresarial, la mayor garantía para que una historia convenza es que esté bien contada y que sea creíble. Ser creíble se consigue pareciendo y siendo auténtico.