Sucede en el cine y también en el mundo del vino.

Publicado en Mercados del Vino y la Distribución en su número 68 de 15 de septiembre a 15 de octubre de 2011

“La vida en un día” de Ridley Scott. O lo que ocurre en el cine pasa también en el mundo del vino.

Oigo en la calle, en todo momento el debate sobre si vamos hacia un mundo mejor .  Yo no tengo inconveniente de participar en el debate, pero me decanto rápidamente por que el mundo es definitivamente mejor. Con este nuevo mundo perdemos cosas pero también ganamos otras. Y además lo único que hay en la vida de cada uno de nosotros es manejar los presentes, entendiendo hacia dónde vamos. ¿Mirar para atrás? Para aprender o para disfrutar de nuestros recuerdos (en el presente).

La irrupción de las nuevas tecnologías y la globalización ha puesto nerviosa a mucha gente que se siente inquieta con el cambio. El cambio es inevitable. Es bueno que lo aceptemos para adaptarnos a él y a las nuevas variables.

En muchos sectores se han echado pestes sobre las consecuencias del auge de las redes sociales y no han parado de aparecer defensores del antiguo orden. Eso ha pasado en la música en el sector editorial, en el mundo del vino y también en el del cine. Habrá que regular para que este mundo sea mejor.

 Pero mientras, lo mejor que puede hacer uno es tratar de sumergirse en estas nuevas tecnologías para ver lo que puede obtener  de bueno de las mismas.

Ha llegado a mis manos el último proyecto de Ridley Scott en el cine. Me ha encantado. Se trata de la presentación de su último proyecto. Es la interpretación de este genio de lo que significa el 2.0 para él. http://www.youtube.com/user/lifeinaday

Soy un apasionado del cine. Me encanta el cine porque considero que es una herramienta maravillosa para transmitir ideas y pensamientos.

Y en mí ha sucedido todo lo contrario de lo que vaticinaban los agoreros y es que voy al cine más que nunca, porque estoy viendo películas maravillosas. Y sé de estas películas a través de Internet de la opinión de muchos otros particulares. No dejo de mirar las opiniones de los críticos de cine reconocidos de aquí y de allá, pero me importan también la opinión de otros críticos y la valoración global de las mismas. Y consigo ver un cine tremendamente original, nada comercial, con una personalidad enorme, que hacen que salga del cine con la boca abierta la mitad de las veces.

Y está habiendo más cine independiente porque mucha gente hace lo que yo. No se quedan   simplemente con la opinión de 4 expertos y los directores se pueden permitir el lujo de arriesgar muchísimo más. Y cada vez hay más y más películas originales y auténticas.

Todo esto que he contado se puede aplicar palabra por palabra al mundo del vino.

Pero entremos en el proyecto de Ridley Scott. Supongo que la reacción de este hombre ha sido inicialmente de no entender nada de lo que pasaba con los Social Media, pero ha decidido apostar por el medio, y lo que ha comunicado a través de las redes es que quería hacer una película con la aportación de personas de todo el mundo. Y con los videos ha montado una película. Este enlace que publico es el tráiler de la película resultante. Si visitáis el mismo se puede comprobar que desaparece otro de los tabúes que el sector del vino ha acusado a Internet que es de su incapacidad de transmitir emociones, característica fundamental en la comunicación en el mundo del vino. Cada vez que veo el tráiler se me ponen los pelos como escarpias.

¿Tendrá éxito este proyecto de Scott? Pues de entrada nos tiene cómo locos a todos los que hemos visto el tráiler por saber cuándo la sacan. ¿Tendrá problemas con el canal de distribución del cine? Pero si la película ya está vendida!!!

Señores bodegueros sean valientes y muestren sus películas (sus vinos) porque el mercado del vino (globalizado, tecnologizado, interrelacionado) está deseando tener experiencias como ésta.          

Viene otro cine. Viene otra manera de expresarse con el vino.

Aprendamos de los hermanos Marx. Probemos, probemos.

Mi vida con Groucho

Me he agenciado el libro sobre la vida de Groucho Marx escrito por su hijo Arthur Marx.

Y me lo estoy pasando pipa. Pero pipa, pipa. Porque tengo un recuerdo de las películas de los hermanos Marx como las más desternillantes de la historia del cine.

Me está pasando con este libro que me voy riendo solo. Y si leo en un sitio público supongo que la gente debe pensar que me he vuelto loco. Pues no. No me he vuelto loco, o no más de lo que estaba antes de empezar el libro.

Lo que me ocurre con el libro es que compruebo con el libro que este hombre Groucho Marx, no es que fuera divertido en las películas, es que era igual fuera de las películas. Un tipo divertidísimo que hacía las delicias de cuantos le rodeaban. No tanto de su mujer, y es que el hombre no era perfecto y su humor era algo machista, mucho más si consideramos que lo hacía en los años 30.

En un determinado momento empiezan a hacer películas para las grandes productoras de cine. Y tienen la suerte de encontrarse con Irving Thalberg. Los Hermanos Marx llevaban muchos años representando en salas de teatro su humor disparatado. Y estaban acostumbrados a trabajar con guionistas que creaban un guión. Se iban por distintos teatros, para, después de haber probado en muy distintos ambientes el guión, de haber pulido todo su discurso, hasta que llegaban a Broadway. Entonces la obra había cambiado tanto que ni tan siquiera los mismos guionistas reconocían casi una palabra de lo que previamente habían escrito.

Cuando los Hermanos Marx se ponen a trabajar en el mundo del cine convencen a Thalberg en cuanto a trabajar con sus propios guionistas y seguir con la tónica que habían hecho durante tantos años. Primero, un guión, luego salir de gira con las ideas principales de la película para ir viendo, con las reacciones del público cuáles eran los gags que funcionaban mejor, para hacer los retoques necesarios en el momento de la filmación y el montaje. Así se hizo en “Una noche en la Opera” (memorable) y alguna más. Murió Thalberg y los estudios de Hollywood trataron de meter en cintura a los Hermanos, eliminando este método de prueba y error. De alguna manera se cargaron la gallina de los huevos de oro, porque los Hermanos Marx nunca volvieron a ser los mismos en el mundo del cine.

El éxito de los Hermanos Marx provenía de un trabajo planificado previamente que se iba puliendo mediante la prueba y error, y todo lo que se hacía en sus películas que parecía tan espontáneo provenía de haberlo probado decenas de veces.

Yo no sé cómo se hacen las pelis actualmente.  Creo que no siguen ese proceso, aunque, recientemente determinadas productoras están aprovechando los Social Media para detectar qué es lo que va a funcionar en los guiones y lo que no.

Se ha hablado de las múltiples ventajas que aportan los Social Media y casi nunca se menciona la probabilidad de probar previamente cualquier idea. Que probar directamente a través de este medio es infinitamente más fiable y barato que cualquier estudio de mercado realizado con las tecnologías usadas previamente. Aunque solo fuera por esto merecería la pena entrar en Social Media.

Hagamos caso a los Hermanos Marx. Seamos valientes y probemos, probemos. Aprendamos de nuestros errores.

Imagen de: bibliotecanestor.blogspot.com

Este post en inglés: Much to learn from the Marx Brothers. Let us test. Again and again.

¿Me dejas que te enseñe el cielo? La red social, o sea Facebook.

 

He visto la red social. Me ha gustado mucho. Pero mucho, mucho. Me gusta cómo han recreado el ambiente de empresa de éxito punto com.

La película da para un debate súperextenso en muy diversas áreas.

En este post me gustaría centrarme en la importancia que tienen quienes acompañan y ayudan a Mark Zuckerberg a sacar adelante el proyecto. 

En la peli hablan de Eduardo, amigo íntimo de Mark. Eduardo le ayuda en la fase inicial y aporta el primer dinero para que el proyecto salga adelante, 18.000 $. Mark se porta bastante mal con él (¡Su mejor amigo!). De todos modos opino que si Eduardo no hubiera ayudado a Mark, éste no habría tenido problema para apoyarse en otra persona más adelante.

Están también los remeros gemelos gigantes de Harvard, que le encargan diseñar una página web. Mark estaba dándole vueltas a una idea similar, pero algo en la idea de los gemelos hace que una bombilla se encienda en la cabeza de Mark. La idea de los gemelos también le ayudó, pero era un problema de tiempo encontrar el camino, porque andaba muy cerca.

Luego nos encontramos con Sean Parker. Sean Parker había creado previamente Napster. Era alguien que pensaba a lo grande, y que había montado un buen pollo con la Industria discográfica. No había ganado un dólar con ello, pero había provocado el bombazo más grande que se ha producido en la historia de la música.

En cuanto Mark lo conoce, se da cuenta de que el discurso de Sean era el que en ese momento necesitaba escuchar. Seguramente hubiera sacado también el proyecto sin Sean. Pero creo que de todos los personajes que he mencionado Sean es el personaje más importante entre todos los que se cruzan con él. Porque le ayuda a visualizar lo grande y fantástico que puede suponer su invento.

Todo esto para decir algo sobre lo que no paramos de debatir que una idea puede ser muy buena pero no vale nada si no hay alguien con la capacidad, la energía y la motivación para ejecutarla.

Oía esta misma semana una frase tan buena, certera y sabia como escueta de la presentación de Pilar Jericó en el EBE. “Experimenta y reinarás”.

¿Y qué se necesita para experimentar de forma intensa? Motivación. Y esa motivación surge en gran parte de la capacidad de visualizar el éxito.

No sé si he sido convincente pero por si no os lo parece ahí va otro ejemplo.

Cristóbal Colón hizo 4 viajes a América. Y supongo que había que ser muy atrevido y muy emprendedor para apuntarse al primer viaje. Pero también supongo que era mucho más fácil la decisión de embarcarse a partir del segundo viaje sabiendo que Colón había tenido éxito en el primero.

Las herramientas con las que se trabaja en Social Media son mayoritariamente gratuitas. Y muchas pequeñas y medianas empresas deciden meterse en Social Media sin apoyarse en profesionales con experiencia en el sector. Y, como mucho, ponen a llevar la estrategia de Social Media de la empresa a un becario o alguien con poca experiencia profesional y/o de comunicación, y/o comercial.

Y sin embargo ningún gran anunciante se plantea entrar en Social Media sin estar asesorado por una buena agencia de Social Media. ¿Son tontos los grandes anunciantes? ¿Se gastan el dinero de forma innecesaria? Yo creo que esos grandes anunciantes han entendido que para tener éxito en Social Media es imprescindible tener muy buen producto o servicio y ser muy buenos comunicando por Internet. Considero además que la cualidad que más valoran en la agencia que contratan es la de saber que la agencia tiene muy claro qué pasos tiene que dar para conseguir éxito en Social Media, porque ya lo han hecho en otras ocasiones.

Yo creo que Sean Parker le dijo a Mark. “No tengo que imaginarme como sería el éxito si Facebook funciona. No tengo que hacerlo porque ya lo he vivido con Napster” Y que añadiría: “¿Me dejas que te enseñe el camino del cielo?”

Yo no soy Sean Parker, ni he creado Napster, pero me dirijo a las Bodegas y les digo… “¿Me dejas que te enseñe el cielo?”

Para leer otro post muy bien escrito que trata sobre la misma peli: Sobre la red social

facebook

 Post relacionados:
Si quieres darle a un águila, apunta al sol. Ricardo Lop en Iniciador Madrid
Necesito jugar más finales como ésta. Cuenta tu historia a través de Social Media.
Howard Hughes era un gurú de las nuevas tecnologías.
La primera regla del liderazgo: auténtico, original… Película sobre la vida de Bob Dylan

Este post en inglés: “Let me show you the way to heaven” “The Social Network”

Up in the Air. La tecnología al servicio de las personas.

Up in the air. La tecnología al servicio de las personas

Vengo de ver una película que me ha encantado. Se trata de la nueva película de George Clooney, “Up in the Air”. He salido del cine con ganas de darle vueltas a todo lo que cuentan. Y cuentan mucho. La película es candidata a varios oscars y lo puedo entender. Considero que es el mejor trabajo que George Clooney ha hecho. Sigue el tío con todo su atractivo. Y sabe ser encantador y pasar de ser un ganador o un perdedor y ser igual de convincente en ambos papeles. Este tipo va a más.

Pero más importante que la actuación de Clooney es lo que cuentan en la película.

Hablan de las diversas crisis que tenemos abiertas en este mundo a comienzos de 2010. Hablan de la crisis económica, de cómo algunas empresas saben ver la oportunidad y establecen un negocio. Aunque en este caso se trata de un negocio auténticamente repudiable.

Y rizan el rizo, tratando de aplicar a sus servicios las nuevas tecnologías. El tema llega a ser tan grotesco que se convierte en una caricatura de adonde nos pueden llevar las nuevas tecnologías si pensamos que valen para todo en nuestra vida.

Y yo, que soy un defensor de las mismas, reconozco que también tienen un límite. Por encima de las empresas están las personas y hay límites que no se pueden ni se deben superar. La máquina está al servicio de la persona y no al revés.

Con este blog trato de ayudar al sector del vino a utilizar la herramienta Internet para una mayor eficiencia.

Pero lo que me atrae del mundo del vino es precisamente la historia que hay detrás de cada vino y cada bodega, el respeto a sus tradiciones, la heterogeneidad en la manera de hacer las cosas, la personalidad y la diferenciación en la elaboración, el enaltecimiento de determinados sentidos que la sociedad moderna trata con sus formas de aletargar.

Cada vez hay más personas que se acercan al vino como el que se acerca a la música clásica, como contraposición al stress, el embotamiento de los sentidos, el ruido indiscriminado, las prisas. El mundo del vino nos ayuda a evadirnos del mundo loco en el que vivimos sobre todo en la gran ciudad.

Vivan las nuevas tecnologías si éstas ayudan a difundir esa filosofía y esa forma de vivir. No me interesan si convertimos al vino en algo similar a la Coca Cola, o la Ginebra, o el Vodka.

Tampoco comparto la teoría de competir con la copa larga. Ahí no tiene nada que hacer el vino con los combinados. Ni falta que le hace.

El éxito de Internet de las Bodegas no está en el uso indiscriminado de la tecnología. Sino en el conocimiento de las nuevas tecnologías para saber en que pueden mejorar y suplir la acción presencial sin que el sector del vino y las Bodegas pierdan en ningún momento lo que han hecho del mundo del vino algo tan especial, con una mística tan atractiva.

This post en English: Up in the Air. Technology at People’s Service

“Si la cosa funciona” aplicado al sector del vino.

Hace poco vi una película de Woody Allen que me encantó. La verdad es que trato de no perderme  ni una película de este hombre porque aunque no está haciendo obras maestras, tiene una especial manera de contar en imágenes lo que pasa por su cabeza. Y es increíble lo que pasa por su cabeza. Allen no es un gurú. La verdad es que la palabra gurú me está empezando a cansar. Creo que es bastante pretenciosa. Porque de alguna manera te viene a contar que lo saben todo sobre algo. No me interesan las personas que lo saben todo. Me interesan las personas que no paran de aprender, sabiendo mucho o poco de un determinado tema. Esa es una de las cosas de las que habla Allen en las películas. Habla en realidad de que no hay gurús, y cuidado con ellos. Lo que hay son personas que van experimentando con cosas, no probadas anteriormente, y que pueden ser válidas si a uno le funcionan.

El título en castellano de su última película es precisamente “Si la cosa funciona”. En ella Allen nos lleva a situaciones un tanto rocambolescas que vienen a decir eso, que valen si a uno le funcionan.

Y repaso la ciencia en su conjunto. Porque a priori miramos a la ciencia como algo exacto y preciso. Pero no es cierto. Hasta Newton con su manzana. Lo que hay, por encima de todo es experimentación. Y en base a esa experimentación abstracciones en la búsqueda de leyes o principios, que puede que no sean “verdad” con mayúsculas, pero ayudan a explicar la realidad, a movernos y avanzar en ese mundo. En realidad lo que dicen Newton, Einstein, etc, es que si la cosa funciona…

Y eso ocurrió con el vino cuando hace miles de años alguien comprobó que algo pasaba con las uvas cuando fermentaban. Y eso es lo que hacen las distintas bodegas en sus instalaciones. Probando nuevas cosas y ver qué es lo que sale. Y si la cosa funciona…

Otra cosa es que la enología haya aprendido de todas esas experimentaciones.

Eso ocurre en las bodegas a nivel productivo, pero no tanto a nivel de comunicación. Parece que en comunicación necesitan conocer mucho más sobre cómo se produce el proceso de comunicación

Colaboro con alguna bodega a quien asesoro en temas de comunicación por Internet. Esas bodegas han simplificado el problema.

Yo interpreto que se dicen a sí mismas:

“El proceso de Internet no lo entiendo bien, pero estos señores me hablan de que consigo una serie de claros beneficios, y me hablan de unos costes de comunicación y unos esfuerzos asumibles. Tan asumibles que merece la pena hacerles caso a estos señores. Porque no pierdo mucho si la cosa no funciona. Y si la cosa funciona…”

Y resulta que la cosa funciona. Van descubriendo cada día que pasa que van obteniendo más beneficios, y que los costes y esfuerzos son los que se esperaba tener. Y siguen probando. Aunque no entiendan todo lo que pasa en Internet. Porque lo que es importante es: …que la cosa funcione. Y para que funcione hay que poner algo de nuestra parte.

Yo les pido a las bodegas que tengan ese mismo espíritu emprendedor que demuestran al establecer cambios y mejoras en su proceso de elaboración. Y que los trasladen a su proceso de comunicación.   

“Porque la cosa funciona”

Woody Allen

Fuente de foto: msantaella.wordpress.com