En Alcalá de Henares

A escasos kilómetros al norte de Madrid, Alcalá de Henares es sin duda una de las ciudades de gran trascendencia en la historia de España. El importante caudal histórico y cultural queda plasmado en su patrimonio monumental, del que forma parte el entramado de plazas, plazuelas y calles, así como los numerosos edificios que las delimitan que, de corte público o privado, han ido resistiendo con suerte dispar al paso del tiempo.

La existencia misma de Alcalá está íntimamente ligada a su universidad, fundada en 1499 por el cardenal Cisneros y que conserva actualmente interesantes y valiosísimos recuerdos del pasado. Paralelamente la ciudad es cuna de Miguel de Cervantes y ha sido declarada como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La gastronomía se aferra a las tradiciones castellanas y manchegas, ‘Duelos y quebrantos’, huevos con patatas y chorizo; “cabrito a la aldea”, “albaladejo de trucha”, “migas dulces o saladas” u “olla podrida”, son algunos de los ejemplos más típicos de la cocina alcaladina. La mayoría de ellas recuperadas de la obra literaria del genial escritor más conocido como el manco de Lepanto.   En resumen, un fugaz pero completo viaje al pasado con la mejor compañía.

El Winebus en Bodega Qubel y Alcalá de Henares el sábado 23 de febrero

Un alto en el camino. Bodegas Qubél

A poco más de media hora de la Capital, concretamente cerca de la localidad de Campo Real, nos topamos con Bodegas Qubel, una de las bogas más reservadas, acogedoras e intimas de todo el medio centro español.

El lagar se nutre de uno de los viñedos más peculiares de toda la comarca, suelos de baja fertilidad, débiles precipitaciones y una elevada insolación permiten elaborar unos vinos de elevada complejidad en nariz, una muy alta expresión aromática y altamente glicéricos en boca.

Las variedades utilizadas para sus vinos son el Tempranillo y el Cabernet Sauvignon, ambas producidas mediante agricultura ecológica y como resultado de una elaboración totalmente ancestral y artesanal. Para este sistema de producción los plaguicidas, fungicidas o cualquier elemento químicamente nocivo resta totalmente prohibido. De ahí que la labor de trabajo en campo revierta en el más complejo de los acertijos agronómicos.

En cuanto a la vinificación, la bodega apuesta por evitar al máximo operaciones innecesarias que puedan comprometer la calidad del vino. Por ello abogan por decantaciones naturales, clarificaciones estáticas o trasiegos por gravedad entre otras.

En cuanto a sus vinos predominan los reservas, alternando maderas americanas con maderas francesas, sacando el máximo partido a unas uvas tan potentes y aromáticas como el tempranillo y el Cabernet Sauvignon citadas anteriormente.

En definitiva, nos encontraremos con una bodega de carácter familiar, en donde el tiempo parece haberse detenido y en donde sus vinos han sabido conservar los principios tradicionales frente a las últimas tendencias de consumo actual.

Este sábado: El Winebus en Bodega Qubel y Alcalá de Henares el sábado 23 de febrero 

Lo que pasó en Finca Río Negro. ¿Se puede pedir más?

Nuestro viaje a Finca Rio Negro y Alcalá de Henares tuvo muchas, muchas anécdotas, a cuál mejor.

De entrada todas las que se habían apuntado eran mujeres. El único hombre, yo. Pues que quieres que te diga. De entrada fantástico. Una experiencia nueva para mí ¿Qué les pasó a los hombres que no quisieron salir de casa?

Y nos encaminamos hacia la bodega. Hacía un fantástico sol que hacía pensar que nos encontrábamos aún en medio del verano.

¿Y las mujeres qué es lo que tienen siempre? Pues una muy buena conversación. Se nos hizo el viaje a la Bodega rapidísimo. Tenía a Cristina de copilota a la ida para echarme una mano para que no nos perdiéramos.

¿Y qué es lo que nos encontramos según llegamos a bodega?

Una concentración de unos 40 coches de época que habían comido en la bodega y que salían de la misma. Unos coches increíbles, la mayor parte de ellos descapotables. Lo mejor de lo mejor para un día soleado.

Y llegamos a bodega. Nos recibe Fernando. Fernando es una persona muy afable de unos 30 años de edad. Antes era un trabajador de cuello blanco y ahora se ha reinventado, adentrándose en el mundo del vino. Este negocio parece ser de su padre y lo llevan principalmente él y su hermano.

Nos lleva inicialmente al viñedo. Nos acompaña una perra muy grande (yo creo que es un mastín), muy juguetona y cariñosa.

El viñedo está a rebosar, con la uva pidiendo a gritos que la recojan ya, ¿O no dice eso? Bueno, de eso ya hablaremos más tarde.

Probamos uvas de distintas variedades y nos vamos a bodega. Junto a la bodega hay una casa de campo con mucho, mucho sabor. Nos explican las características de la elaboración de la que disponen así como el tipo de fermentadores de que disponen. Pasamos a la sala de barricas.

Vivimos un momento tremendamente interesante cuando pasamos por el que pequeño laboratorio que tiene la bodega. Allí estaban apilados en fila unos 10 ó 15 vasos con mosto. Nos cuenta Fernando que esa misma mañana estaban catando y analizando el mosto para decidir si se lanzaban a realizar la vendimia. Yo creo que es el momento más interesante y crucial del año. El enólogo, basándose en mucho en criterios científicos y en otros que tienen que ver con la experiencia, la intuición y el corazón tenía que decidir si era ya el momento. Supongo que allí estarían todas las fuerzas vivas con la respiración contenida esperando el dictamen del enólogo. Y el enólogo dijo… “aún no”. Como había dicho la semana anterior, y la anterior. Y todos saliendo del laboratorio con la inquietud de la no puesta en marcha con la que llevan soñando y suspirando desde hace tiempo. Y es ese momento en el que la bodega pasa de una actividad de pocas personas, a una actividad frenética de muchas personas más en las que el trabajo es algo extenuante y estresante, en el que uno se juega todo lo que ha ido haciendo a lo largo del año.  Me habría encantado estar ahí en ese momento, pero creo que pude imaginarlo bastante bien viendo esos vasos.

Definitivamente nos vamos a la sala de catas. El día ya se va apagando un poquito y nos dice Fernando si no vemos los ciervos. Yo, por mucho que afino la vista no llego a vislumbrarlos, la verdad es que tengo ya bastante mala vista de lejos. Pero supongo que ahí debían estar. Pedazo de bosque rodea al viñedo. El enclave en el que está la bodega es espectacular.

Degustamos 3 de sus vinos, un blanco y dos tintos. Excepcionales los 3, nos los sirven y nos invitan a maridarlos con un embutido de ciervo y un queso de cabra excepcionales.

El blanco Meravén 2009, amarillo/verdoso, de intensidad media, muy aromatico y complejo en nariz, floral, y fresco, largo y un pelín amargo en boca. Muy fácil de beber.

Los tintos Finca Río Negro 2006 y 2008 , intensos en color y en aroma con predominio de frutas tipo zarzamora, potentes, equilibrados y bastante largos. Se podía apreciar la mayor edad y complejidad en el 2006.

Y cuando salimos ocurre lo inesperado. Oimos “berrear” a los ciervos. Es esta una actividad que vengo diciendo que quería estar presente desde hace años. Y voy a una bodega y resulta que me aparece de foma gratuita e inesperada. Esa fue la guinda a la visita “fantástica a Finca Río Negro”. Hubiera hecho todo este viaje por esos 5 minutos fascinantes en los que estábamos todos callados y con la boca abierta.

Posteriomente nos fuimos a Alcalá de Henares. Iba en el Winebus alguien de Alcalá con quien habíamos pactado de antemano que se quedaría a la vuelta. Yo ya conocía Alcalá pero tener a una “alcalaína” (¿Se dice así?) era todo una garantía.

Bueno, pues en Alcalá te regalan la tapa con la bebida. Pero es que la tapa para muchos de nosotros con una sola tapa cenaron. Yo que soy un hambrón me tomé 2. Y me costó cenar 5 euros. “Cenar por 5 euros” ¿No es una pasada? (en realidad me costó 2,5 euros porque me invitaron a la primera bebida) (Los winebuseros son muy generosos) :)

Nos despedimos de la alcalaína y nos dirigimos hacia Madrid para llegar a eso de la 1 de la madrugada.

Yo no sé cómo te lo pasaste tú. To solo sé que el sábado 22 fue un día muy especial y que no hubiera querido estar en otro lugar no con otra gente.

Te esperamos en el Winebus

El Winebus para en Alcalá de Henares.

Alcalá de Henares está situada a unos 30 km de la ciudad de Madrid y es el tercer municipio más poblado de la Comunidad. Su fundación data de la época celtíbera, pero no es hasta la ocupación romana cuando empezó a convertirse en un lugar relevante. Su apogeo llegó en 1998 con la declaración como Ciudad patrimonio Mundial por parte de la Unesco, lo que la convirtió en una población única según dicho organismo.

De la ciudad han salido grandes personajes de la historia, como Manuel Azaña, pero sin duda Alcalá de Henares es reconocida como el lugar de nacimiento del literato más famoso de la lengua española: Miguel de Cervantes.

Monumentos

El patrimonio histórico es amplio y como hemos dicho reconocido. Algunos de los lugares esenciales son los siguientes:

La Universidad

No se puede nombrar a Alcalá sin recordar inmediatamente su universidad. Construida por iniciativa del Cardenal Cisneros a finales del siglo XV, está formada por un conjunto de colegios mayores y menores. Durante el siglo de Oro español gozó de gran reconocimiento y actualmente es una ciudad universitaria que depende de la central situada en Madrid

Catedral Magistral.

Es, junto a la Universidad de San Pedro de Lovaina en Bélgica, la única catedral del mundo con el título de Magistral, lo que significa que está vinculada a la universidad. Es de estilo arquitectónico gótico tardío, destacando en el edificio su estilizada torre y su claustro renacentistas.

Casa natal de Miguel de Cervantes.

Aunque el lugar de nacimiento del escritor no está del todo claro, los expertos consideran esta tradicional casa hidalga española como el sitio más probable. Se encuentra emplazada en torno a un patio de columnas renacentistas y está amueblada de la manera tradicional de la época.

Palacio arzobispal

Se encuentra situado en la plaza del Palacio y en él han vivido números personajes históricos como Catalina de Aragón. El edificio ha sido sometido a varias rehabilitaciones, concluyendo la última en 1996.Su fachada principal es renacentista.

Gastronomía.

Los platos típicos de la zona siguen la tradición culinaria Castellano-Manchega. Son frecuentes platos fuertes como las migas con chorizo, la sopa de ajo y los asados de cordero. Y muy prestigiosa es su repostería, basada en los dulces elaborados en conventos como las almendras garrapiñadas, las rosquillas de Alcalá, los penitentes,…El postre estrella de la zona que no debes dejar de probar es la costrada de Álcala.

En esta ocasión, el Winebus visita una ciudad emblemática de la historia y la literatura española. ¿Quieres venirte con nosotros?.

El sábado con el winebus en Finca Río Negro (Cogolludo) y a cenar a Alcalá de Henares