Si quieres darle a un águila, apunta al sol. Ricardo Lop en Iniciador Madrid

A mí este tipo me impresionó en la conferencia de Iniciador de hace unos días en la Escuela de Organización Industrial.
Ricardo es el Director General de Aceros de Hispania . Ricardo es un tipo muy especial. Se trata de un aragonés recio que arrancó su negocio de comercio electrónico en 1998. ¿Qué sabía este hombre de Internet y de Comercio Electrónico en esa época? Pues muy poco antes no sabía ni encender un ordenador. Y se aventura en 1998 en una tienda de comercio electrónico. ¡1998! ¿Me dejáis que exagere? Pues como si Cristóbal Colón intentara descubrir América y no supiera nada de barcos. ¿Qué era el comercio electrónico en 1998 en el mundo? ¿Y en España? ¿Y en un pueblo recóndito de Teruel?
Hasta 2002 se dedicaba al proyecto de forma parcial, pero en 2002, decide que se dedica al 100% a su proyecto. Y dice que desde entonces no ha parado de crecer. Dice que este año solo ha crecido un 20%. Quien lo pillara… ¿Cuántas empresas han crecido un 20% en este año 2010?
De lo único que se queja es de su falta de formación tecnológica. Y yo me admiro de que haya llegado adonde ha llegado, a pesar de su poca formación tecnológica. Este tipo es un crack. ¿De qué iba a ser la tienda? No sabía. Decidió por fin que iba a montar una tienda de cuchillos y armas de fuego porque ya tenía contactos con algún proveedor.
Y ahora, en 2010 sabe un montón, pero lo cuenta de esa forma tan personal que tiene de contar las cosas. Por ejemplo, para hablar de “reputación online”, él dice: “En Internet no puedes engañar a la gente, porque la gente lo casca”. Así con todo. Este hombre repasa las claves de su negocio con un lenguaje llano, que demuestra que lo que ha aprendido lo ha hecho de forma autodidacta y a base de coscorrones.
Hace unos días reproduje una frase que me encantó en Twitter. Decía: “La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio se tropieza con alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia” A mí me gusta esta definición de sabiduría. Y según esta definición Ricardo es tremendamente sabio.
Y ahí está, con 15.000 visitas/día, con 10 empleados, en un pequeño pueblo de la provincia de Teruel, y creciendo un 20% este año, y reconociendo que tiene un enorme margen de mejora en su empresa. Es lo que él dice. “Tal y como lo hago me funciona”. ¿Y quién puede cuestionarle?
Tiene un catálogo de productos de 9.000 referencias, con 20.000 clientes y presente en 90 países. La mayor parte de las visitas vienen de buscadores.
Tiene muy claro cómo gestionar los pedidos, cómo manejar la logística de los pedidos, cree profundamente en el posicionamiento en buscadores y en la importancia que tienen los contenidos en el posicionamiento y en la obtención de enlaces entrantes.
No dice nada que no sepamos, (o casi nada) pero lo dice desde la perspectiva del que ha demostrado que su sistema funciona. O sea refrendado por la respuesta del mercado. ¿Existe mejor escuela? ¡Y cómo lo dice! En el lenguaje más sencillo. O sea, para que se le entienda.
Llama la atención la posibilidad de ser competitivo a pesar de que todos los pedidos de sus proveedores deben pasar por sus instalaciones para ser reembaladas (El tema logístico debe ser un problema de envergadura, considerando que hace únicamente pedidos a sus proveedores una vez a la semana, que se encuentra en un pueblo de la provincia de Teruel, y que en comercio electrónico el plazo de entrega es clave).
Máximas suyas: “Tus proveedores no son tu banco” “Solo te darán buen servicio si ganan dinero contigo”
“¿Formas de pago? Todas siempre que sean seguras”
“¿Precio de la mercancía? Portes aparte”. (sirve a todo el mundo, 90 países)
“El embalaje es clave”
“Publicidad online?” 35 euros al año como esponsorizador de las fiestas de su pueblo. Ellos practican sobre todo el Marketing de guerrilla.
Y todo esto lo dice con una sencillez enorme, como si hubiera sido fácil llegar adonde ha llegado. Yo no creo que haya sido sencillo. La clave creo que es que se trata de alguien muy muy peleón, y además muy optimista, tan optimista que los obstáculos, que tiene que haberlos tenido, en cantidad, y muy grandes, los ha ido resolviendo según venían. Y que sigue la máxima de: Si quieres darle a un águila, apunta al sol.
Habla de que están trasmitiendo su experiencia a otros negocios de otros sectores, con éxito. Y supongo que transmiten, aparte de un “know how” una confianza en el que sigue sus consejos, de que lo que cuentan, es fácilmente entendible, y del que como él dice los resultados no vienen porque sí, sino porque uno pone los medios para que estos salgan. Y saber que él ya ha triunfado da mucha confianza en quien sigue sus consejos.
Pero él dice que qué gaitas va a haber triunfado, y tiene razón, (es un negocio de 10 empleados) pero ya camina con la confianza de quien ha sabido crecer sin medios, de 10 años con el negocio abierto, de quien dispone de 20.000 clientes, de quien las ha pasado canutas para pagar las nóminas, pero ahora crece y crece con la experiencia acumulada de quien sabe lo que se puede y lo que no se puede hacer, y con la humildad de querer seguir aprendiendo, y de quien pone recursos según sus ingresos van creciendo.
¿Me recuerda a alguien? Me recuerda como hermano gemelo de Pedro Delgado, firme seguidor del topalantismo de quien escribí hace unos meses.
En resumen. Si tienes oportunidad de conocerlo te lo recomiendo. Es optimismo, sencillez, bonhomía y emprendimiento en vena.
PD: El detalle del mechero para los fumadores fuera del EOI no tiene precio. Mirar foto debajo
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Este post en inglés: If you want to hit the treetops, aim for the mountains. Ricardo Lop in ‘Iniciador Madrid’







