De nuevo en el European Wine Bloggers. (Brescia, Italia)

Bienvenidos a Franciacorta

Algo me pasa con el European Wine Bloggers. Siempre me apunto en el último momento, y tengo la suerte de contar con la comprensión y la flexible actitud de los organizadores para poder entrar en la repesca. El caso es que al final siempre estoy allí. Y ya van 3 ediciones.

Reunirse con amantes del vino tiene un punto muy especial. Este colectivo está formado por personas con varios puntos en común, pero quizá el más importante es que disfrutan y tratan de disfrutar como enanos de los eventos a los que asisten.

Cuando uno tiene 20 años puede que esto que acabo de decir no sea una cualidad muy a valorar. Es fácil reírse y disfrutar con 20 años. Pero cuando se van cumpliendo más, nos hacemos más exigentes y nos van pasando cosas que hacen que empecemos a tener en cuenta una clasificación algo distinta de la que uno hace a los 20, y es la de separar a las personas como auténticas momias vivientes a las que nada emociona, y  otro grupo de aquellos que se emocionan con las pequeñas cosas, que tratan de tener despiertos los sentidos para darse cuenta de que están muy vivos y que además tiene muchas ganas de vivir.

En el salón de actos

En los eventos relacionados con el vino excepto en contadas ocasiones te encuentras, casi exclusivamente, con gente que quiere disfrutar de la vida y buscan en actividades como ésta una manera de disfrutar. Y esto de querer disfrutar de la vida como del mal rollo es algo contagioso. Así que no hay nada como reunirte con gente que lo único que pretende es pasárselo lo mejor posible y transmitirlo a su entorno.

El European Wine Bloggers es esto, pero a lo bestia. Lo es porque es un evento que ocurre una sola vez al año, porque los lugares que visitamos son auténticamente maravillosos, porque se reúnen 250 personas las que acuden que están conectadas entre sí por la red ycon una afición en común: son auténticos locos por el vino y su entorno, por probar nuevos vinos, por leer y por escribir sobre vinos, bodegas, por encontrarse con viejos amigos y por hacer nuevos para luego mantener el contacto vía redes sociales. Y les gusta tanto todo lo anterior que están dispuestos a hacer  miles de kilómetros para reunirse con personas afines. Si además resulta que los organizadores lo bordan.Porque lo bordan (Muchas gracias Gabriella, Ryan, Robert). Y si además los colaboradores locales, en este caso, los italianos, se desviven, el resultado no puede ser mejor.

Dinner in Il Mosnel Winery

Me quedé encantado en Lisboa, me quedé encantado en Viena y ha vuelto a pasar en Brescia, Italia. Nos han hecho pasar 3 días inolvidables.

¿Cómo transmitir todo esto de una manera más gráfica? Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Quizá con un par de videos.

En el primero se puede ver lo que apreciaba a través de la ventanilla del avión en mi viaje a Milán.  Me había levantado a las 3 de la mañana para poder coger el avión a las 6. Como comprenderéis estaba hecho polvo, pero a mí ya me empezaba a entrar el gusanillo de lo que me iba a encontrar en Brescia. Me quedé frito en el vuelo, pero en un determinado momento me desperté y pude ver algo que supongo que se puede ver muchas veces cuando uno vuela. Pero si uno va al EWBC la sensibilidad es distinta. El avión parecía que no necesitaba de las alas porque parecía que flotaba en algodón. ¿Me paso al decir esto? Bueno, mirad el video. ¿Esto empezaba bien no?

Tuvimos una jornada larguísima (desde las 3 de la mañana en pie), y venga charlas y venga catas, a cuál más interesante y divertida. Y llega la tarde y nos llevan a un evento que se anunciaba de la siguiente manera: Private Dinners at Secret Franciacorta Wineries. Uauuu!!!!!. Esto pintaba bien. Nos subieron a 4 autobuses cada uno con un destino distinto. A mí me tocó al lado una profesora experta en catas brasileña con una conversación animadísima, pero hubo un momento en que, en la oscuridad del autobús, tanto ella como yo, nos quedamos fritos (por segunda vez en un medio de transporte ese día). No sé cuánto tiempo pasó. Pero me despertaron, bajé del autobús como un zombi y me encuentro con esto.

Cuando veáis el video veréis que tarda un poquito en enfocar con la oscuridad de la noche. Es un efecto que no buscaba pero que refleja fielmente cómo fue evolucionando mi estado, que se despejó en pocos segundos al empezar a escuchar una historia que en la oscuridad de la noche que parecía de cuento de hadas. En ella hablaba la dueña de la Bodega Il Mosnel, dándonos los primeros detalles sobre la visita que íbamos a hacer. 3 pinceladas de lo que nos cuenta. Se trata de una bodega que nace en 1836, una bodega familiar que pega un importamte estirón en los años 60 y que en la actualidad produce alrededor de 250.000 botellas.

   

La cena fue maravillosa con 9 productores de vino de la zona sentados cada uno de ellos en cada una de las mesas. La cena fue elaborada por el restaurante Due Colombe de Brescia. Se salieron. Su cocinero, Stefano Cerveni, al final de la cena, tuvo el detalle de salir a presentarse y nos hizo un pequeño speach, tremendamente emotivo en inglés. Y como tengo el Iphone a mano acerté, quizá demasiado tarde, en grabar el final de sus palabras en inglés. Muchas gracias Stefano.

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Y este es el resumen del primer día. Un día completito donde los haya en donde caí como un leño en la cama.

Fotos de este primer día  

(Continuará)

Post en inglés: Back again on the European Wine Bloggers Conference (Brescia, Italy).