Maestra y creadora de vinos. Aranda de Duero
Después de disfrutar de los mejores y más variados pinchos que puede ofrecer nuestra rica gastronomía castellana, nuestro viaje continua ahora por la Capital del vino por antonomasia, Aranda de Duero.
De su patrimonio arquitectónico destacan las Iglesias de Santa María la Real, el Santuario de San Pedro Regalado, la Iglesia de San Nicolás de Bari, el Palacio de los Berdugo, en el que se hospedó Napoleón en 1808 y por encima de todo los 7 kilómetros de Bodegas Subterráneas construidas entre los siglos XII y XVIII de las cuales muchas de ellas han llegado intactas a nuestros días.
En la actualidad existen unas 135 bodegas, hallándose ubicadas en un rectángulo de 800 x 380 metros, sin llegar a ocuparlo en su totalidad. Estos túneles cuentan con una profundidad media que oscila entre 9 y 12 metros, e inicialmente fueron destinados a la conservación de los vinos elaborados a partir de la Edad Media. Durante todo el año mantienen un nivel de humedad constante y una temperatura comprendida entre 11ºC y 13ºC.
En cuanto a la gastronomía de esta localidad destacan los asados y en especial el lechazo, elaborado en horno de leña, al estilo tradicional. Además existen otros platos típicos de la zona como la sopa castellana, el chorizo y como no la morcilla de Burgos.
Otro producto que no se puede dejar escapar al paladar son los quesos de oveja, frescos, curados y semicurados. En cuanto a la repostería de Aranda hay que destacar los empiñonados, las yemas, las rosquillas y las tortas de Aranda.
En resumen, se trata de otra original y curiosa experiencia de ricos vinos, sabrosos pinchos y arquitectura castellana de lo más auténtica.
El Winebus se va a Bodega El Lagar de Isilla y Aranda de Duero, el sábado 30 de marzo












