Repetimos El lagar de Isilla. En ella tendremos la oportunidad de conocer a fondo la Bodega a través de la visita a la misma, y al final de la misma, degustar 3 vinos: El Vino tinto El Lagar de Isilla joven, Vino tinto El lagar de Isilla Roble 5 meses en barrica y Vino tinto El Lagar de Isilla Crianza.
En cuanto acabemos nos vamos pitando para Aranda para comer tapas en los más de 45 mesones que hay en en el centro de Aranda de Duero. Existe también la opción de tomar un lechazo. Ir a Aranda de Duero y tomar un lechazo es algo parecido como ir al cielo.
Posteriormente tenemos la posibilidad de realizar una visita guiada (a través de la Oficina de Turismo de Aranda de Duero), a una de las Bodegas subterráneas que existen en el subsuelo de Aranda de Duero y que tienen una historia apasionante.
Si quieres disfrutar de un día fuera de Madrid para visitar una Bodega, degustar buenos vinos, comer buenas tapas o un lechazo, conocer el pasado de Aranda y estar en contacto con gente que lo único que quieren es pasárselo bien en contacto con otra gente, sin tener además que conducir, este es tu viaje, apúntate.
El horario sería:
11h, salida de Madrid (Plaza de Castilla)
13,30h Visita Bodega EL Lagar de Isilla y degustación.
15,10 horas De tapas o comiendo lechazo por Aranda de Duero
17h Visita Guiada de Bodegas subterráneas de Aranda de Duero
18h Salida del autobús hacia Madrid
20h Llegada a Plaza de Castilla
El precio del viaje es de 29,5 euros, con un recargo de 5 euros para aquellos que se quieran a apuntar a partir del jueves 23 de febrero. ¿Por qué un recargo? Porque los autobuses y las bodegas valoran mucho la reserva con antelación. En este precio no están incluidas las tapas ni el lechazo. Comer de tapas con vino puede salir por entre 15 y 20 euros adicionales. Sentarse a comer, a partir de los 25 euros, y si tomas lechazo, alrededor de los 35.
Este es el país de la improvisación, en el que se toman las decisiones en el último momento. El precio del Winebus puede ser así de competitivo si se reservan las plazas con tiempo.
No éramos muchos. El Winebus responde a una inquietud que surge de las últimas catas que hemos realizado.
Me puse en marcha. Tenía que ser una Bodega espectacular, cercana a Madrid, en una excursión que se hiciera en el día.
Y había dos posibilidades: Decantarnos por una de las bodegas que hay en la provincia de Madrid, o dar un pequeño salto más grande. Y pensé en José Zapatero y lo mucho que me había impresionado la visita a su bodega y lo que disfruté cuando tuve la oportunidad de verla junto a él y de comprobar las ideas tan claras respecto de cómo hacer que una bodega y sus vinos sean enormemente atractivos.
Había además un atractivo adicional, El Monasterio de la Vid que se podía visitar antes de la visita a la Bodega.
José Zapatero es el dueño de la Bodega El Lagar de Isilla en la Vid, a 18 kilómetros y también el propietario del restaurante más prestigioso de Aranda de Duero. Hicimos la visita tradicional (muy buena la exposición de Noemí), que es una información de tipo general de la ubicación de los viñedos y la Bodega en la zona, la zona de recepción, de selección de la uva, de los depósitos donde fermenta el mosto, la zona de barricas, la de llenado de botellas, y por fin, la zona donde las botellas descansan en jaulas. De ahí pasamos a la tienda y a la sala de catas tan espléndida de que dispone la Bodega.
No hay mejor plan para un sábado que levantarse para hacer una actividad fuera de la ciudad, y si esa actividad tiene que ver con visitar un monasterio con mucho encanto, una bodega fuera de lo común, asistir a una cata de unos vinos espléndidos, pasear por una ciudad con mucho encanto, y comer unas tapas regadas con un buen vino, con un sol de escándalo, el resultado no puede ser más que una jornada inolvidable. Y como digo en el video, tenemos pendiente una botella de El Lagar de Isilla Roble para bebernos.
Pero la cosa no acabó ahí. Fuímos al restaurante con el mismo nombre en Aranda de Duero, y allí coincidimos con José Zapatero que tuvo la gentileza, después de las tapas, de explicarnos cómo arrrancó su negocio, el por qué de la Bodega Histórica que está debajo del Restaurante, cómo se trabajaba en su momento y cómo José Zapatero, su familia y su equipo, desde hace muchos años, no ha parado de trabajar y de pensar en cómo mejorar su negocio. Y a fe que lo ha conseguido. El video que a continuación adjunto es de mala calidad. Me quedé sin batería en la cámara de video y tuve que tirar del Iphone, pero en este video es casi más importante lo que se oye que lo que se ve.
Me gusta mucho el proyecto de El Lagar de Isilla (Bodega), me gusta el proyecto el El Lagar de Isilla (restaurante en la zona peatonal de Aranda), y me gusta mucho más después de haber oído el discurso de José Zapatero. Y por supuesto, me ha gustado mucho más visitar la Bodega Histórica que está debajo del restaurante y su vino.
Y no hay nada como los símbolos. Y lo que más me gústó de la visita a la Bodega Histórica es, aparte del discurso de José Zapatero, es esta foto de la pala en la que interpreto que vienen a decir que sí; que el proyecto está avanzado… pero que ellos siguen cavando y no van a parar de hacerlo. A eso se le llama en 2012, espíritu emprendedor.
Este es el video:
Gracias a los que vinisteis, porque yo también me lo pasé pipa. Gracias a los que difundisteis el evento.
Me quedé encantado con cómo salió la última cata antes de vacaciones. Este es el video. Video de cata del 15 de diciembre en Utópicus (muchas gracias Santi). Los vinos eran fantásticos, el director de cata un tío que sabía un montón y tremendamente didáctico, la respuesta de la gente, espectacular, 54 personas y la ayuda de la gente de Utópicus a la hora de preparar la sala y acudir al evento, como siempre espectacular. Como había mogollón de comida, todo salió redondo. Y la gente me dijo que se lo había pasado pipa. Y yo dije que esto, que estaba muy bien, quedaba en mantillas si se comparaba con una visita a Bodega. Pues de eso se trata. De ir a Bodega. A una bodega espectacular. El Lagar de Isilla, en Aranda de Duero, a 160 kms de Madrid
En principio íbamos a ir a Bodega Gosálbez Orti, pero la primera fecha que me ofrecían era el sábado 18 de febrero, y yo me tomo nota para esa fecha, pero no me quiero esperar. El sábado 18 de febrero, si sale bien ésta, haremos otra.
Os propongo realizar una visita a Aranda de Duero a la Bodega lagar de Isilla. El Lagar de Isilla es una bodega preciosa. Se encuentra a 160 kms de Madrid y por su distancia es una excursión que nos lleva el día hacerla.
El precio de la visita a Bodega es de únicamente 7,5 euros por persona. Por este precio visitas la Bodega, (Una visita espectacular), y al final de la misma te dan 3 vinos: Vino tinto El lagar de Isilla Joven, Vino tinto El lagar de Isilla Roble 5 meses en barrica, Vino tinto El lagar de Isilla Crianza. ¿He dicho que la visita a El lagar de Isilla es espectacular? Pues lo repito. Es espectacular.
Está bien visitar la bodega en vehículo propio, pero es aún mejor si nadie tiene que conducir. Por ello me he puesto en contacto con diversas líneas de autobuses.
Quiero contratar un autobús y además reservar sitio en la bodega. (Para tener garantía de espacio hay que hacer reserva previa, tanto de la bodega como del autobús). El precio del autobús es de 20 euros por persona.
Os propongo apuntaros al evento:
Con ello, el coste de visitar esta súperbodega y desplazarnos en autobús se quedaría en únicamente 27,5 euros, más lo que nos cueste salir de tapas por Aranda. Os advierto que tomar tapas por Aranda de Duero por la zona peatonal es casi tan placentero o más que la visita a bodega, así que la propuesta no puede ser más atractiva.
Saldríamos de Plaza de Castilla a las 10,30h, nos dirigiríamos a la bodega. Tendríamos la visita a la misma a las 13,30 h. La visita duraría una hora u hora y cuarto. La bodega está en la Vid, a 18 kilómetros de Aranda de Duero, nos desplazaríamos a Aranda de Duero a comer en plan tapas por la zona peatonal de Aranda. (La zona peatonal de Aranda está fantástica y el local que tiene el Lagar de Isilla en Aranda es espectacular, con bodega histórica espectacular debajo del local).
Volví a El Lagar de Isilla. Esta vez en vendimia.Ofrecían un paquete bastante atractivo. En esta ocasión ofrecían una cata de uvas en el viñedo experimental que tienen junto a la Bodega con 12 tipos de uva distintos. Se realizaba posteriormente una visita a la Bodega, ahora sí, recibiendo uva y la Bodega en pleno funcionamiento, con la posibilidad de probar mostos de distintos depósitos, para pasar a la sala de barricas y catar desde la misma barrica tres vinos distintos y luego pasar a la sala de catas para probar 3 vinos terminados, y maridarlos con 3 tipos de uvas que participan en la elaboración de los vinos, en chocolate fundido.
Esto tenía una pinta muy interesante. Le había pedido a Pilar Zapatero que por favor me avisara cuando estuvieran en vendimia y así lo hicieron.
Pues señores… la experiencia ha superado con creces mis expectativas.
He aprendido lo que no está en los escritos. Influye que ya llevo unas cuantas bodegas sobre mis espaldas y parece que los conocimientos se van sedimentando. Algo va calando en mi cabeza. Empiezo a entender de forma más clara las innumerables teclas de que se dispone en Bodega para hacer de cada vino algo especial. Y en realidad lo que compruebo es que, cuanto más sé, más me doy cuenta de lo mucho que me queda por saber.
Pero volvamos al principio de la visita. Empezamos por la visita al viñedo experimental que se encuentra justo enfrente de la Bodega. En esta visita al viñedo, y probando 12 variedades de uva de variedades típicas de Ribera de Duero y de otros lados. De esta visita me queda el deseo de repetir y ampliar la experiencia, de hacer muchos más kilómetros dentro de la viña.
Pasamos luego a la Bodega. En realidad la opinión que tengo sobre El Lagar de Isilla no ha variado mucho respecto de la visita anterior. ESta visita ha venido a corroborar cosas que ya intuía. Y la fundamental es que aquí todos, familia y empleados, se dejan la piel trabajando.
José Zapatero tuvo el detallazo de dirigir la cata de mostos y de vinos en barrica. He estado en Bodegas maravillosas de las que he salido encantado, pero si hay algo bonito y atractivo es visitar una Bodega durante la vendimia, mucho más si el que te la enseña es el creador de la misma. Y si el mismo entra en el detalle el que entró José la experiencia se hace irrepetible.
Y eso ha ocurrido en este caso. Nos da a probar 3 tipos mostos de tres distintos depósitos, el primero es de vinos jóvenes con 2/3 días de maceración. El segundo es mosto flor que proviene de otros dos depósitos. Con este segundo se pretende hacer un rosado con un tratamiento mucho más delicado de lo habitual entre este tipo de vinos. El producto final tiene tal aceptación que todo el vino elaborado se vende en el plazo de un mes. El tercer mosto se trata de un futuro reserva de cepas de más de 70 años. José nos hace catar estos mostos como si se tratara de vinos siguiendo los distintos pasos clásicos en cata (a la vista, en nariz y en boca). Y nos hace ver las tremendas diferencias que se producen entre los tres. Se tratar de imaginar qué tipo de vino saldrá del mosto que lo que ahora es azúcar se convertirá en alcohol. José nos cuenta cómo trabajan esos tres mostos, y cómo juegan con la temperatura para conseguir prefermentaciones que permiten agudizar el color y fijar más la fruta. La experiencia alcanza su punto más elevado cuando catamos el futuro reserva. Porque nos hace ver a través de sus comentarios que estamos ante un mosto con un potencial increíble para convertirse en un magnífico vino. Una pasada.
Pasamos a la zona de barricas en la que probamos un roble que tiene en ese momento 4 meses en barrica, un crianza con 10 meses y medio, y posteriormente un reserva. En las distintas catas nos invita a oler los tapones de las barricas y hasta dentro de las barricas. Nos muestra las distintas variables con las que juegan cuando ya tienen el vino en barrica, tipo de la misma, antigüedad, tueste. Nos va contando la actividad diaria que hay detrás para conseguir el producto final.
Seguro que otras bodegas lo realizan con tanto mimo como en El Lagar de Isilla, pero José lo ha explicado con tanto detalle, con tanto mimo, con tanta emoción que, pocas veces como en este momento me han justificado mejor el coste de elaboración de un roble, un crianza y un reserva, y por qué, yo mismo, estaría encantado de pagar el diferencial de precio.
Salimos de la zona de barricas para adentrarnos en otra sala de cata acondicionadas para grupos de 30, 40 personas. Ahí se puede ver el enorme gusto que han tenido en decorar esa parte de la bodega con unas cristaleras tremendamente atractivas en el que se juega con botellas y que José denomina como “picasinas”.
Pasamos a la sala de catas donde nos espera Pilar para hacer el maridaje de tres vinos con las uvas que se utilizan para su elaboración, con chocolate fundido Guanaja. El juego en este caso consiste en probar primero los vinos. Estos son un Lagar de Isilla Crianza 2007, un Lagar de Isilla Reserva 2006 y un Lagar de Isilla Vendimia Seleccionada 2006. El juego consiste en probar primero los vinos de menor a mayor complejidad, y posteriormente ir probando las uvas que se utilizan en la elaboración de los vinos catados y combinados con chocolate fundido Guanaja. El orden recomendado para las uvas parece ser primero Tempranillo, luego Merlot y acabar con Cabernet Sauvignon.
La experiencia de este tipo de maridaje es excepcional. Se trata de algo que no había probado anteriormente.
Al acabar el evento me encuentro con José a la salida. Le hablo de la próxima reunión que va a haber de bloggers de vino en Viena y me dice con una sonrisa amplia, que siente no haber podido dedicarle tiempo a ese tema porque andan todos desbordados de trabajo. Me confiesa que ese día apenas ha tenido tiempo de comer, pero es que le gusta tanto lo que hace… (Eso me lo dice la persona que ha tenido la amabilidad de dedicarnos más de hora y media en transmitirnos su conocimiento de la cata en depósito y en barrica).
Bueno. Pues lo que siento cuando bebo un vino de El Lagar de Isilla es la sensación de las cosas muy bien hechas, con un grandísimo gusto y sensibilidad, con una enorme ilusión y un enorme esfuerzo.
Este proyecto lo he conocido por etapas. Primero conocí a una de las hijas de José Zapatero, propietario de la Bodega, en la presentación de Aranda de Duero. Le pregunté que qué cargo ocupaba en la Bodega. Me dijo que era la hija del dueño. Hizo una pequeña pausa y yo pensé que ser hijo del dueño no tenía mucho mérito. Pero arrancó de nuevo para explicarme la formación que tenía. ¡Apabullante!. A través de sus estudios y lo que posteriormente me contó me transmitió que por conocimiento no tenía a muchos que envidiar.
Luego visité el restaurante y la Bodega subterránea que tienen en Aranda de Duero. Las Bodegas subterráneas son una auténtica maravilla. Pero si encima tienes la suerte de que te las enseñe esta mujer, la experiencia se hace muchísimo más rica. Alguien que nos acompañaba tuvo el acierto de grabar en video la visita. Dos palabras. Im presionante. Pero lo que veáis en el video no es ni la mitad de la impresión que yo recibí en ese momento. Una imagen vale más que mil palabras dicen, pero mejor aún si tú formas parte de la película.
Unos días más tarde comí en el restaurante. Había conocido a José Zapatero, alma máter del negocio, de pasada, la vez anterior. Le recordé de cuando nos habíamos conocido y el hombre se desvivió. Nos atendió fenomenal y nos invitó a un postre muy original a base de pimientos. Nos insistió en que fuéramos a visitar su bodega. En la bodega subterránea tiene alguna foto en la que se podía vislumbrar su encanto pero una foto es una foto. No me hice una gran composición de lugar.
¡Cómo será el restaurante, la ubicación del mismo y la bodega subterránea que considero un crimen visitar Aranda de Duero y no pasar por allí!
Pero es que posteriormente he visitado la Bodega. Y la Bodega no se queda atrás respecto de lo visto en Aranda de Duero
Se encuentra a unos 20 kilómetros de Aranda en una finca de estilo colonial de 1890, justo enfrente de un monasterio espectacular que me recordó desde lejos y por fuera, en pequeño, al Monasterio del Escorial. Me dicen que la visita al mismo merece la pena, pero teníamos la agenda muy apretada. Supongo que eso es lo bueno de los buenos viajes. Que siempre te quedas con ganas de ver cosas.
Empezamos la visita. Todo está cuidado hasta el más mínimo detalle. La entrada, los portalones, el patio, los depósitos, las instalaciones en su conjunto. Muchos pequeños detalles hacen de la visita algo especial. Uno de esos detalles son las vidrieras en las que juegan con las botellas en plan decorativo.
Nos muestran la zona que queda por restaurar. Esto junto a alguna foto expuesta que enseña cómo estaban las instalaciones cuando se compraron, dan pistas sobre la visión de negocio que tiene José Zapatero y el enorme esfuerzo que esta familia ha hecho por acondicionar de esa forma tan especial su Bodega.
En la zona por restaurar pretenden hacer un pequeño hotel. Con que le pongan el mismo gusto que le han puesto al resto de sus instalaciones el éxito es seguro.
Volvemos de nuevo a la tienda y entramos en la sala de catas. En ella una pantalla de plasma en el que se reproduce un video de unos pocos minutos en donde se muestra de forma atractiva la Bodega y los momentos más interesantes del año como son la recogida de la uva, el tratamiento de la misma para su transformación en vino, etc.
Pedimos hacer una cata completa. Ahí aparece un nuevo detalle. Cada copa va con su posavasos de un color que identifica y recuerda que cada uno de los productos de la Bodega tienen algo en común (su logo, muy bien trabajado por cierto) y algo que las diferencia, el color de cada una.
Y todo este negocio regentado por José Zapatero y sus dos hijas (que yo sepa), que aparte de saber de vinos hacen algo aún más importante. Se lo curran.
Y pregunto si están creciendo y me dicen que sí y de forma notable.
Saco una conclusión y es que pueden existir tiempos de crisis pero para los que saben hacer bien las cosas y se esmeran en hacerlo hay premio.
El Lagar de Isilla se merece premio. Y lo está teniendo.
Chapeau
PD: Me han hecho saber que en este proyecto hay otra persona fundamental en el éxito del mismo, a quien no tengo el gusto de conocer, que es la madre de Beatriz y Pilar y mujer de José Zapatero. Sin ella este proyecto no sería lo que es. Vaya mi reconocimiento también para con ella.