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“Ni tiempo para comer, pero me gusta tanto lo que hago…” De vendimia en El Lagar de Isilla.

Volví a El Lagar de Isilla. Esta vez en vendimia. Ofrecían un paquete bastante atractivo. En esta ocasión ofrecían una cata de uvas en el viñedo experimental que tienen junto a la Bodega con 12 tipos de uva distintos. Se realizaba posteriormente una visita a la Bodega, ahora sí, recibiendo uva y la Bodega en pleno funcionamiento, con la posibilidad de probar mostos de distintos depósitos, para pasar a la sala de barricas y catar desde la misma barrica tres vinos distintos y luego pasar a la sala de catas para probar 3 vinos terminados, y maridarlos con 3 tipos de uvas que participan en la elaboración de los vinos, en chocolate fundido.

Clase magistral de cata en barrica

Esto tenía una pinta muy interesante. Le había pedido a Pilar Zapatero que por favor me avisara cuando estuvieran en vendimia y así lo hicieron.

Pues señores… la experiencia ha superado con creces mis expectativas.

He aprendido lo que no está en los escritos. Influye que ya llevo unas cuantas bodegas sobre mis espaldas y parece que los conocimientos se van sedimentando. Algo va calando en mi cabeza. Empiezo a entender de forma más clara las innumerables teclas de que se dispone en Bodega para hacer de cada vino algo especial. Y en realidad lo que compruebo es que, cuanto más sé, más me doy cuenta de lo mucho que me queda por saber.

Pero volvamos al principio de la visita. Empezamos por la visita al viñedo experimental que se encuentra justo enfrente de la Bodega. En esta visita al viñedo, y probando 12 variedades de uva de variedades típicas de Ribera de Duero y de otros lados. De esta visita me queda el deseo de repetir y ampliar la experiencia, de hacer muchos más kilómetros dentro de la viña.

Plano de los viñedos

Pasamos luego a la Bodega. En realidad la opinión que tengo sobre El Lagar de Isilla no ha variado mucho respecto de la visita anterior. ESta visita ha venido a corroborar cosas que ya intuía. Y la fundamental es que aquí todos, familia y empleados, se dejan la piel trabajando.

José Zapatero tuvo el detallazo de dirigir la cata de mostos y de vinos en barrica. He estado en Bodegas maravillosas de las que he salido encantado, pero si hay algo bonito y atractivo es visitar una Bodega durante la vendimia, mucho más si el que te la enseña es el creador de la misma. Y si el mismo entra en el detalle el que entró José la experiencia se hace irrepetible.

Y eso ha ocurrido en este caso. Nos da a probar 3 tipos mostos de tres distintos depósitos, el primero es de vinos jóvenes  con 2/3 días de maceración. El segundo es mosto flor que proviene de otros dos depósitos. Con este segundo se pretende hacer un rosado con un tratamiento mucho más delicado de lo habitual entre este tipo de vinos. El producto final tiene tal aceptación que todo el vino elaborado se vende en el plazo de un mes. El tercer mosto se trata de un futuro reserva de cepas de más de 70 años. José nos hace catar estos mostos como si se tratara de vinos siguiendo los distintos pasos clásicos en cata (a la vista, en nariz y en boca). Y nos hace ver las tremendas diferencias que se producen entre los tres. Se tratar de imaginar qué tipo de vino saldrá del mosto que lo que ahora es azúcar se convertirá en alcohol. José nos cuenta cómo trabajan esos tres mostos, y cómo juegan con la temperatura para conseguir prefermentaciones que permiten agudizar el color y fijar más la fruta. La experiencia alcanza su punto más elevado cuando catamos el futuro reserva. Porque nos hace ver a través de sus comentarios que estamos ante un mosto con un potencial increíble para convertirse en un magnífico vino. Una pasada.

Catando en zona de barricas

Pasamos a la zona de barricas en la que probamos un roble que tiene en ese momento 4 meses en barrica, un crianza con 10 meses y medio, y posteriormente un reserva. En las distintas catas nos invita a oler los tapones de las barricas y hasta dentro de las barricas. Nos muestra las distintas variables con las que juegan cuando ya tienen el vino en barrica, tipo de la misma, antigüedad, tueste. Nos va contando la actividad diaria que hay detrás para conseguir el producto final.

Seguro que otras bodegas lo realizan con tanto mimo como en El Lagar de Isilla, pero José lo ha explicado con tanto detalle, con tanto mimo, con tanta emoción que, pocas veces como en este momento me han justificado mejor el coste de elaboración de un roble, un crianza y un reserva, y por qué, yo mismo, estaría encantado de pagar el diferencial de precio.

Salimos de la zona de barricas para adentrarnos en otra sala de cata acondicionadas para grupos de 30, 40 personas. Ahí se puede ver el enorme gusto que han tenido en decorar esa parte de la bodega con unas cristaleras tremendamente atractivas en el que se juega con botellas y que José denomina como “picasinas”.

Maridando vinos con uvas tempranillo, merlot, cabernet y chocolate Guanaja

Pasamos a la sala de catas donde nos espera Pilar para hacer el maridaje de tres vinos con las uvas que se utilizan para su elaboración, con chocolate fundido Guanaja. El juego en este caso consiste en probar primero los vinos. Estos son un Lagar de Isilla Crianza 2007, un Lagar de Isilla Reserva 2006 y un Lagar de Isilla Vendimia Seleccionada 2006. El juego consiste en probar primero los vinos de menor a mayor complejidad, y posteriormente ir probando las uvas que se utilizan en la elaboración de los vinos catados y combinados con chocolate fundido Guanaja. El orden recomendado para las uvas parece ser primero Tempranillo, luego Merlot y acabar con Cabernet Sauvignon.

La experiencia de este tipo de maridaje es excepcional. Se trata de algo que no había probado anteriormente.

Al acabar el evento me encuentro con José a la salida. Le hablo de la próxima reunión que va a haber de bloggers de vino en Viena y me dice con una sonrisa amplia, que siente no haber podido dedicarle tiempo a ese tema porque andan todos desbordados de trabajo. Me confiesa que ese día apenas ha tenido tiempo de comer, pero es que le gusta tanto lo que hace… (Eso me lo dice la persona que ha tenido la amabilidad de dedicarnos más de hora y media en transmitirnos su conocimiento de la cata en depósito y en barrica).

Bueno. Pues lo que siento cuando bebo un vino de El Lagar de Isilla es la sensación de las cosas muy bien hechas, con un grandísimo gusto y sensibilidad, con una enorme ilusión y un enorme esfuerzo.

Me gustan mucho los vinos de El Lagar de Isilla.

Página de El Lagar de Isilla en Facebook.

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Este post en ingles: “No time for lunch…, but I like what I do so much…!” Harvesting at Lagar de Isilla

Visitando Viñedos Ruiz Jiménez durante la vendimia.

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Panorámica desde la zona de catas

Estoy de vuelta en Viñedos Ruiz Jiménez. Pero esta vez en vendimia, que es el momento más atractivo del año.

Valoro mucho que Francisco nos dedique tiempo en este momento el que se está jugando todo el trabajo que ha estado realizando durante todo el año.

Me cuenta que ayer tuvo bastante faena. Vinieron 120 personas de una determinada empresa de Cataluña. Les hizo una cata en el viñedo que es donde a Francisco le gusta darlas por la belleza del paraje donde se encuentra encuadrado. Y hacia allí nos dirigimos.

 

Vista cercana de un depósito

En las distintas conversaciones que he tenido con Francisco he tratado de transmitirle lo importante que sería para él aprovechar el medio Internet. El me dice que está peleado con el ordenador. Trato de transmitirle que no necesita saber mucho más de lo que sabe. Que vale con que siga haciendo lo que hace y que delegue comunicar por Internet en otra persona que sí sepa utilizar el medio.

Mientras vamos por el campo hacia el viñedo escuchamos muy diversos sonidos en el campo. Entre otros podemos oír los sonidos característicos de una montería cercana. Oímos disparos, los ladridos de los perros, y hasta las huellas que los corzos han dejado próximos al viñedo y las secuelas en el viñedo de los festines que se dan los corzos. Porque, señores, a los corzos les encantan las uvas.

Nos acompaña en la visita un buen amigo de Francisco. Con Francisco y su amigo la visita se convierte como no podía ser menos en una serie de detalles que solo ocurren cuando estás en un paraje tan maravilloso como el que nos encontramos.

Premios de Viñedos Ruiz Jiménez en el año 2010

Tengo la sensación de que no logro transmitir ni la décima parte de lo que veo y siento con mis comentarios, y que las mismas fotos y videos que adjunto no dan fé del maravilloso sitio donde Francisco realiza sus catas. Quizá logre que mis lectores decidan acercarse a la Rioja al viñedo de Francisco y experimentarlo en primera persona. Yo recomendaría hacerlo.

Volvemos a Bodega y vemos in situ el tratamiento que recibe la uva desde su recogida en la tolva. Francisco nos va explicando detalladamente todo el proceso.

¿Queréis que os lo cuente?. Pues no. Venid a Viñedos Ruiz Jiménez y que os lo cuente Francisco.

La última foto que aparece es la de los premios que los vinos de Viñedos Ruiz Jiménez ha conseguido en el año 2010.

¿Por qué saco esto?

1) Porque creo que es uno de los argumentos más potentes que utilizan las Bodegas  para convencer a sus compradores de que sus vinos tienen una muy alta calidad.

2) Porque muchos de ellos no lo tienen reflejado en ninguna parte porque dicen no tener tiempo, y tienen razón, si para colgarlo tienen que acudir al técnico de turno para que se lo cuelguen. Y resulta que está chupado con las nuevas tecnologías.

3) Porque pretendo que le vaya a Viñedos Ruiz Jiménez lo mejor posible. 

Para ver más imágenes pincha aquí:

Videos:

Cruzando los viñedos apara acercarnos a la zona de cata.

Recogiendo la uva a máquina.

En Bodega, observando el remonte en uno de los depósitos.

Post relacionados: Vino ecológico en Rioja. Viñedos Ruiz Jiménez

De vendimia con Bodegas Mento. Una degustación con los 5 sentidos.

De vendimia en Bodegas Mento

De vendimia con Bodegas Mento

He estado días atrás de vendimia en los viñedos de Bodegas Mento. Ha sido una experiencia inolvidable.

Ya había degustado en distintas ocasiones su vino, y tenía una imagen muy concreta de sus productos.

Según llegué a su bodega, Luisa Sánchez, la dueña, me mostró lo que ya habían depositado en sus contenedores. Tuve oportunidad de ver, oler y degustar el mosto. Lo que más me llama la atención de su vino es su intensidad. Para la vista, en nariz, en boca. Todo en él es intenso. 

Posteriormente pasamos a sus viñas. Me pasé un par de horas o tres siendo uno más recogiendo la uva. Hacía un día fantástico de sol. Pude oir los distintos ruidos que hay en el campo durante la vendimia. Son muchos y variados.

En algún descanso pude probar esa uva recién arrancada. Recordé en ese momento muchas de las sensaciones que había tenido al paladear ese vino ya en botella. Y ahí estaba la uva de donde venía. Inconfundible.

Volvimos a bodega. Pude presenciar el proceso de recepción, selección, análisis, de introducción del mosto en los contenedores.

Se respiraba el ambiente y la tensión de las grandes ocasiones para la bodega. Por ello, procuraba ayudar y sobre todo, no molestar.

Tuve la oportunidad de conocer a la enólogo de la Bodega. Ella se mostró muy amable conmigo explicándome los distintos análisis y comprobaciones que iba efectuando para asegurarse que todo estaba bajo control. Volvió a invitarme a oler y probar el mosto y me dijo con una voz de alguien a quien le encanta su trabajo… “¿Verdad que el mosto está perfecto?

Todo lo que yo viví ayer viernes me recordó a algo que no tiene nada que ver con la vendimia. Me recuerda a lo que es para mí la Semana Santa sevillana. Ya he acudido en repetidas ocasiones a este evento, y lo que más me llama la atención del mismo no es la Virgen, ni la procesión en sí. Lo más atractivo para mí es el interés, la atención, la devoción, la pasión de los sevillanos por cada uno de los pasos que visitan. En esos pasos, yo más que mirar a la Virgen a quien miro es a los que vienen a verla con esos ojos tan brillantes, tan llenos de vida.

Eso mismo es lo que yo vi el viernes, haciendo la vendimia. Una atención, una concentración, un interés, una tensión, una pasión… De ahí no podía salir más que un buen vino. 

Cuando llegué a casa a altas horas de la noche no pude resistirme a abrir una botella de Bodegas Mento. Y sentí como que abría la lámpara de Aladino, porque recordé al oler esa botella y degustar su vino, los ruidos y olores del campo, el sabor de la uva recién arrancada, el esfuerzo, la meticulosidad, el cariño, la atención y el mimo que todos, desde los propietarios y la enólogo, hasta el último operario transmitían mientras trabajaban.

Muchas gracias a Luisa y Franco por permitirme tener una experiencia tan completa.

 

 

 

 

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