El milagro de la venta de vino en un restaurante

Carta de vinos

Entro a comer en un buen restaurante de Valladolid capital.

Tenemos claro que vamos a tomar un lechazo y una ensalada mixta.

Le pido al camarero la carta de vinos.

Le echo un vistazo de arriba abajo.

Hay 23 vinos en la carta. Trato de imaginarme los enormes esfuerzos que cada una de las bodegas presentes en la carta han tenido que hacer para conseguir hacerse un hueco en este prestigioso restaurante de Valladolid.

En muchos casos, la labor de venta de la bodega acaba ahí.

Siendo importante que compren tu vino, no lo es menos que te vendan. Porque se trata de generar rotación. Todos los negocios se hacen mayores de edad, no cuando te compran por primera vez, sino cuando hay repetición de compra. Esto indica que todo el proceso de venta ha funcionado y que hemos cumplido con las expectativas del consumidor. Por ello, el cliente satisfecho repite compra.

Se trata de que no solo te compre el restaurante sino que te compre el cliente del restaurante. Que éste quede satisfecho y hable bien de tu producto y del servicio que ha recibido. Que, al agotarse tu producto haya un nuevo pedido en tu bodega.

¿Dispone el restaurante de un sommelier? ¿Qué porcentaje de las ventas del restaurante surgen por recomendación del restaurante? ¿Influye estar el primero o de los primeros en la carta? ¿Influye que la carta de vinos esté repartida en diversas páginas? ¿Marca un margen exacto de recargo sobre el precio de coste? ¿Aplica un margen distinto a determinadas marcas por tener mucho más stock? ¿No deberíamos de seguir trabajándonos a los clientes para que, no solo nos compren sino que nos vendan?

Y ahora. Te cedo el sitio. Ya no eres bodeguero. Eres el cliente que está en el restaurante y se va a comer el lechazo y la ensalada. ¿Qué vino pedirías de los que hay en la carta y por qué?

Tenía un profesor de Marketing que decía que todo lo que ocurre en el mercado es sencillísimo y evidente. Evidente significa que hay que verlo. Y cuanto más cerca se esté del proceso de compra mejor. ¿Y cuál es el momento más importante? Cuando el consumidor final realiza el acto de compra. Ese es el momento culminante. Todo lo que hagan los intermediarios, comprando para luego vender es también muy importante. Pero nada funciona a medio y largo plazo si no hay un consumidor que decida o se deje aconsejar en el momento de la compra.

Soy todo oídos. Por favor explícame qué vino has elegido y por qué, que quiero aprender.

Post en inglés: The miracle of selling wine in a restaurant

14 pensamientos en “El milagro de la venta de vino en un restaurante

  1. Pues para ser un restaurante de primera linea como indicas las referencias muchas estan mal escritas, no se indican las añadas y los precios bastante subiditos, me decantaría por el vino de la casa. Se me atragantan esos precios tan desorbitados sobre todo porque se cuanto cuestan en bodega o en tienda y se pasan cinco pueblos. Así nos luce el pelo.

    Buen post.

    Saludos.

    Alfredo Maestro

  2. Coincido con Alfredo en que la carta es un poco cutre para los precios que tiene. Yo pensaría que el que ha hecho la carta no tiene ni idea de cómo vender un vino o que ha viajado poco por buenos restaurantes.
    O bien alguien me ha dicho que no tenga en cuenta esa “fachada”, o me pido el vino de la casa y ya está.
    Hoy en día cualquier restaurante que se precie debe tener alguna persona que sepa ayudarte a elegir el vino, y no te digo que haya una carta como la de El Bohío, pero esa carta es de risa.
    Ah, me apunto al Valbuena, si hace falta llevo copas… ;)

  3. Hola Alfredo:
    Gracias por tu comentario. Te aseguro, o así me lo vendieron, que se trata de uno de los 4 ó 5 más prestigiosos restaurantes de Valladolid en cuanto a comer lechazo. Pero parece que el vino no lo tratan de igual manera. Es una enfermedad bastante extendida que se va curando con el aumento de la cultura del vino quye se está dando entre los consumidores y que obliga a los restaurantes a no quedarse atrás. Veo que eres de Peñafiel. Voy con cierta frecuencia a Peñafiel. Me gustaría conocerte. Un saludo.

  4. Hola Juan:
    Gracias por tu comentario. Pues sí. La carta es mejorable. ¿Que te apuntas al Valbuena? Me parece que este post me va a salir por un pico, pero no me echo atrás. Que pasa? Que hay que invitar a un Valbuena? Pues recogido el guante. A todo el que me haga un comentario en este post le emplazo para invitarle a un Valbuena (1 copa, no 1 botella eh!)

  5. Por aportar algo: Pesquera o Emilio Moro son buenos y los conozco. Al ser así también conozco su precio fuera, por lo que sé que me están cargando un % (quizá un 35% o algo menos). En los que no conozco puedo pensar que me cargan algo, pero al menos no lo sé seguro. Al no saberlo tengo más opciones de coger un vino desconocido.
    ¿Entonces es mejor ser desconocido para que le elijan? No he dicho tanto.
    Lo que me gusta de un restaurante es que me descubran un vino. Ya que se supone han catado muchos espero me recomienden uno de muy buena relación calidad precio. Y si no lo conozco no seré cosciente de estar “pagando de más”.
    Buen post.
    Un Saludo.
    Miguel Corrocho.

  6. Hola Miguel:
    Gracias por tu comentario.
    Tomar un vino desconocido no suelo hacerlo, pero lo que sí hago es forzar la recomendación por parte del restaurante. Me gusta investigar pero tratando de que la experiencia sea positiva o muy positiva con una probabilidad muy alta. Y un vino con una buena explicación previa mejora de entrada. Es como ir al cine a las salas de versión original en las que te facilitan una sinopsis de la película. La experiencia es mucho más rica. ¡Otro que se apunta al valbuena! Oye, tú no serás amigo de mi amigo Blas?
    Un saludo

  7. Hola o todos. Por desgracia no puedo apuntarme a un Valbuena ya que estoy muy lejos. Quiero defender un poco a la carta de vinos presente. Es que cualquier restaurante que aspira a ser nombrado de “categoria” hace cambios en su carta de vino con una frecuencia entre 1 semana o p.ej. por temporada. Pues esta carta escrita a mano, me parece que esta preparada para eso. Para poder cambiar las ojas segun haya nuevas ofertas. Asi se llama la atencion a los clientes habituales (no solo a los viajeros). Luego – los precios. En mi opiñon no son tan caros. Si no – miren en los buenos restaurantes en el sur o en el mismisimo Madriz. Y ya mirandolo desde fuera de pais, los precios parecen casi de risa. Un Protos Reserva 40 euros? Esto es posible solo en Valadolid.
    A proposito, Ignacio, muchas gracias por el post posterior del periodico de vino. Muy interesante.

  8. Pingback: El milagro de la venta de vino en un restaurante

  9. Entré en este post vía menéame y por curiosidad, al leer Valladolid y vinos. Tras ver la foto (y por la vajilla) he reconocido el restaurante. Es uno de mis favoritos y, para mi gusto, el mejor para degustar un buen lechazo. Se trata de un restaurante tradicional, castellano, todo artesanal y hecho a mano. La carta se redacta a mano precisamente por la variedad de vinos que tiene, que suele variar a menudo (se trata de un sitio con renombre, de hecho, bodegas importantes suelen hacer partidas de vino con etiquetado especial para ellos). En mi experiencia personal (tengo 27 años y llevo unos 20 comiendo en este sitio), basta con preguntar al camarero qué vino debe acompañar al lechazo. Todos los tintos se seleccionan cuidadosamente, deben tener cuerpo, sabor intenso, pues están acompañando una carne muy jugosa.

    Coincido con Iván en que los precios no son exagerados (una carta de vinos similar en madrid valdría más que el propio lechazo), puesto que son vinos de alta calidad.

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