Hace unos días estuve en un evento de networking llamado Estrellas and Twitts.
Sobre el tema de eventos he escrito largo y tendido. Proliferan y surgen como hongos. Todo el mundo tiene interés por montar uno. La mayor parte de ellos son gratuitos. Y la verdad es que estoy a veces un poco saturado de este tipo de eventos.
Y descubro que, últimamente estoy yendo más y más a eventos de pago. En algunos casos, simplemente porque consideran los eventos como un negocio, y como tal, sacar rentabilidad a un esfuerzo y a una inversión realizada.
Hay otros eventos cuyos organizadores no pretenden sacar una rentabilidad directa, sino tan solo sufragar gastos e invertir lo que van recibiendo en dar un mejor servicio.
Todo esto que he hablado me da pie para decir que cada día estoy más harto de lo gratis. Nada es gratis. Y cuando es gratis la probabilidad de que las cosas salgan como un reloj es menor. Una cosa es que Internet haya revolucionado la manera de comunicarse y otra muy distinta es que todo sea gratis.
Como decía, fui al Estrellas and Twitts. Un evento donde te cobran 15 euros por asistir. Y los pago encantado. Y los pago, porque sé que le voy a sacar partido a cada uno de los eventos en los que participo, porque consigo contactos que merecen la pena, o simplemente porque me lo paso muy bien y las cervecitas y las tapas que dan están muy ricas. Pero es que se nota que todos los que están allí pagan esos 15 euros, y que los dan por bien pagados. Y que van a aprovechar el tiempo como yo. Todo esto para decir que recomiendo asistir a este evento.
El formato suele ser el siguiente: reunirse en un bar bastante majete de Madrid una vez al mes (siempre el mismo) del centro de Madrid (por Fuencarral). Vienen un par de ponentes bastante interesantes y ajustados en cuanto a su contenido al interés de la audiencia y hacen una presentación con o sin apoyo audiovisual. Esto dura no más allá de 20 ó 25 minutos. Posteriormente se pasa a hacer networking, tomando vinos y cervezas y estupendas tapas. Por lo que he podido ver tanto los asistentes como los ponentes se quedan encantados de participar.
Las reuniones son de unas 50 personas y su perfil es de joven profesional cuya actividad profesional tiene que ver con las nuevas tecnologías.
Los organizadores de este evento son José Luis Casal, Laura Cuesta, Eneda Vilches y María Tejero. Les hablé de lo interesante que podría ser buscar esponsorizadores en el sector del vino. Alguna Bodega gallega participa ya aportando producto y ellos estarían encantados de que bodegas de otros lugares hicieran de complemento a esas bodegas gallegas. A cambio de la esponsorización prestarían espacio y tiempo a la bodega para presentar sus productos (degustación, visita a bodega) Considero que podría ser interesante probar este nuevo medio y gozar de la atención y el interés de sus asistentes.
Pero mejor que contarlo yo que lo cuente José Luis Casal en su propia voz.
El que da primero da dos veces. ¿Qué bodega se anima?
Pues, un paso más. Una nueva excursión organizada por el Winebus, pero esta vez a una bodega muy cerquita. A 35 kms de Madrid. Saldremos de Madrid a las 11,30 h h y volveremos al mismo punto (Plaza del Conde Casal) A las 18,30 h. Degustaremos tres vinos a cual mejor para luego pasar a tomar tapas en Chinchón ( o lechazo o lo que se tercie) (Comida no incluida en el precio). Si somos suficientes organizaré una visita guiada por Chinchón que tiene mucho que enseñar. Más adelante os contaré muchas más cosas.
(para los que ya conocen el evento y únicamente quieren comprar las entradas o directamente a Ignacio Segovia en Utopicus (C/ Concepción Jerónima 22) o por Ticketea
Y sigo con los demás:
En esta ocasión vamos a Bodega Qubel, una bodega con la que tengo una relación muy especial. Porque son tremendamente especiales sus dueños. Estoy hablando de una bodega recomendada por diversos hoteles de cinco estrellas de la capital, como prioritario destino en cuanto a turismo enológico. ¿Qué persigo proponiendo esta Bodega? Conseguir emocionar a la gente al menos el 50% de lo que me emocionó a mí cuando por primera vez la visité. Esto es lo que escribí sobre ellos. Turismo enológico y vino ecológico en Madrid. Bodega Gosálbez Orti.
Para saber lo que ocurre en nuestras excursiones con el Winebus pinchar aquí: «¿Qué ocurre en el Winebus?»
Ocurre que viene gente superentusiasmada de salir de Madrid, de no tener que conducir, de poder conocer bodegas con encanto con una historia apasionante detrás. De…
Y además de visitar la Bodega, tomamos unos vinos que nos quitan el hipo. Esos vinos que tomamos en realidad están buenos se tomen donde se tomen. Pero si se toman en la bodega donde fueron concebidos; si son explicados por sus propios creadores… … En ese momento esos vinos saben a gloria.
…Pero no son solo las bodegas que visitamos. Son las tapas que comemos, los edificios, ciudades, pueblos, viñedos que visitamos y la convivencia que se genera entre los distintos componentes de la excursión, que hace que los participantes pasen de estar ilusionados por la jornada que se presenta a estar encantados con la jornada vivida.
Pero ya digo que si hay tiempo mejor leer el post de vendervino.com, cuyo enlace aparece más arriba
Degustaremos 3 de los vinos más representativos de la Bodega.
En cuanto acabemos nos vamos pitando para Chinchón para comer tapas o meternos un corderazo entre pecho y espalda en la inmensidad más de mesones que hay en la ciudad. Dicen que quién no ha visto «Graná» no ha visto «na» y yo digo que ver Chinchón mola un montón. Y digo más. Vivir en Madrid y no pasarse al emnos una vez al año por Chinchón debería considerarse pecado mortal.
En función de los que seamos nos daremos una vuelta por distintos rincones de Chinchón de manera informal o contando con un guía de la plaza. No dejar de visitar la Cueva de los Vinos.
Y todo a 35 kms de Madrid. O sea en Winebus, pero muy poco tiempo montados en el winebus.
El horario sería:
11,30h, salida de Madrid (Plaza de Conde Casal)
12,30h Visita Bodega Qubel y degustación.
14,30 h De tapas o comiendo corderazo por Chinchón
16h Paseo por Chinchón con visita guiada si somos suficientes y café o copa en plaza de Chinchón
17,30h Salida del autobús hacia Madrid
18,30h Llegada a Plaza de Conde Casal
El precio del viaje es de 29,5 euros, con un recargo de 5 euros para aquellos que se quieran a apuntar a partir del jueves 8 de marzo. En este precio no están incluidas las tapas ni el corderazo. Comer de tapas con vino puede salir por entre 15 y 20 euros adicionales. Sentarse a comer, a partir de los 25 euros, y si tomas asado, alrededor de los 35. ¿Por qué un recargo? Porque los autobuses y las bodegas valoran mucho la reserva con antelación.
Este es el país de la improvisación, en el que se toman las decisiones en el último momento. El precio del Winebus puede ser así de competitivo si se reservan las plazas con tiempo.
Pues parecía que iba a ser una repetición del viaje anterior. Pero me vuelve a suceder algo que ya me ha ocurrido otra veces en el mundo del vino. Y es que jornadas que parecían que iban a ser iguales tienen quizá un punto conector, pero para nada se parecen a las anteriores.
Y ocurrió que éramos menos, muy poquitos; tan poquitos, que decidí en este caso alquilar una furgoneta Mercedes Vito de 9 plazas que yo mismo iba a conducir.
Ocurrió, como sucedió en el viaje anterior, que tenía una fiesta muy, muy maja el día anterior. Y como pasó en Finca La Estacada tuve que retirarme pronto para estar en forma al día siguiente.
Con eso de que era una furgoneta sin conductor, propuse salir antes que otras veces, pero alguno de los que venían estaban también en esa fiesta y me pidieron que por favor no adelantara la salida. Y así lo hicimos.
Al salir a las 11 un poco largas (me confundí al salir y cogí la carretera de Colmenar Viejo) (total 30 kms más), daba por hecho que lo del monasterio había que olvidarlo.
Bueno. Ya estábamos todos subidos y venga charleta en el winebus (más pequeñito pero winebus al fin y al cabo). Y que si esto, y que si lo otro, se nos hicieron los 160 kms en un pis pas. Tan pis pas, que llegamos a La Vid a las 12,50h. Propuse a los winebuseros intentar ir al monasterio contando con que sería imposible. Pero… Oh sorpresa!!! (primera sorpresa) Nos atiende la persona que atiende a las visitas. Nos dice que el fraile que hace las visitas no puede hacerlo por ser demasiado tarde. Pero que, de manera informal se presta a enseñarnos el monasterio con la excepción del museo de los trajes y el de las monedas. Teníamos 35 minutos de margen… Adelante con los faroles .
No fue el fraile. Fue esta chica tan dispuesta la que nos hizo el paseo. ¿Sabía tanto como el fraile? Probablemente no, pero puso su mejor voluntad porque pasáramos un rato agradable. Y apuntes en mano, fue relatando la historia de cada una de las estancias que visitamos. Y yo, encantado. Resulta que también estábamos viendo el monasterio. Fantástico !!! Para los que no conozcan el monasterio, muy, muy recomendable.
Fue, como es lógico una visita más rápida que la otra vez, pero el tiempo necesario para ir a la bodega El Lagar de Isilla en hora.
La visita a Bodega nuestra era a las 13,30h y según llegamos, la tienda estaba de bote en bote. Hasta arriba de gente.
Nos recibieron Noemí y Beatriz, tan simpáticas y atentas como siempre. Y empezó la visita a la bodega. Noemí es una grandísima profesional con un atractivo y didáctico discurso sobre las distintas instalaciones y los entresijos e historia de la Bodega. Ella me dice que menudo rollo tiene que ser para mí volver a oírla. Pero no es cierto. Nunca hay dos visitas iguales,y cada vez aprendo una cosa nueva, o conozco más a fondo algo. Cada día me gusta más cómo hacen las cosas en El Lagar de Isilla. Y hay algo que no tiene precio, y es ver las reacciones y la actitud de la gente durante la visita en función de su formación previa en cuestión de vinos o de otras materias diversas.
Si viene un diseñador, entra en matices de diseño, si es un enamorado del vino se centra más en lo que ocurre en la degustación. Ninguna visita es igual.
Y otra novedad fue visitar las tres habitaciones de que dispone el hotel que están construyendo con temática vinícola. Para 2014 tendrán 14 habitaciones. Es interesante el proyecto y una sorpresa para el visitante o el huésped. Muy, muy original y muy lindo.
Y pasamos a la degustación de los 3 vinos prometidos a cuál mas interesante. Por petición de los asistentes les leí atentamente las características de cada uno de los vinos que aparecen en la etiqueta. ¡Cómo cuidan la etiqueta en El Lagar de Isilla! Qué original y práctico es que los posavasos de las copas coincidan en color con cada una de las etiquetas de los distintos vinos. Ayuda bastante a los novatos y no tan novatos a saber en todo momento qué vino se está tomando a cada momento. ¿Y qué vinos tomamos? Un Vino tinto El lLagar de Isilla Joven, un Vino tinto El Lagar de Isilla Roble 5 meses en barrica, y un Vino tinto El Lagar de Isilla Crianza. A cuál mejor!!!
Yo conducía y uno de los condicionantes del winebus es que todo el mundo vaya relajado y tranquilo sabiendo que alguien totalmente sobrio conduce. Por ello apenas pude pasar por mis labios los 3 vinos que rápidamente pasaron por la escupidera. ¡Qué responsabilidad ser el organizador! En fin. Así son las cosas.
La degustación fue deliciosa. Pero tampoco fue enormemente larga porque teníamos una agenda bastante apretada. Había que ir a tomar tapas a Aranda de Duero y corríamos el riesgo de que cerraran cocinas. Así que, un poco de charleta, y ¡hale! ¡Al autobús! Y camino de Aranda. Y como éramos pocos tampoco era cuestión de esparcirse. Repetimos en el Lagar de Isilla (restaurante) en la zona peatonal de Aranda de Duero. Pedazo de tapas y más vino (para los asistentes) (para mí agüita con gas). Pasamos un rato realmente agradable. Pero se nos echaba encima la visita guiada que nos organizaba la Oficina de Turismo de Aranda de Duero. Y como estábamos en El Lagar de Isilla, ¿Cómo no ver la bodega subterránea que hay debajo? Por muchas veces que la vea no me deja de sorprender.
Y hale! A la Oficina de Turismo. Pues la visita no tiene desperdicio. Tienen un centro debajo de sus dependencias que uno no puede perderse, en la que se puede entender perfectamente cómo era Aranda de Duero hace uno o varios siglos y cómo se trabajaba el vino. Y nos llevan a ver una de las bodegas subterráneas al lado de la catedral (impresionante catedral). Pero qué bien organizada tienen la bodega!!! Es una gozada.
Y entramos en una tienda anexa tremendamente bien montada con unasala para catas muy maja y muy funcional. Cuando recupere la tarjeta que me entregó lo`pondré en este post, porque la tienda merece una visita si se está en Aranda con una persona al frente (Sandra), muy dispuesta.
Pues acabamos. Y como teníamos algo de tiempo nos tomamos algo en la plaza de Aranda de Duero.
Y venga, de vuelta a la furgoneta. Oye!!! Que se me duermen en cuanto empieza a anochecer alguno! No me extraña. Con el tute que les he metido y el vino que se han tomado. Y es que esa siestecilla de pocos o muchos minutos es otro de los atractivos de la visita.
¿Que si corrimos? Un montón. ¿Que si disfrutamos? Yo, al menos cantidad. Pero es que viene una gente tan increíble, con unas ganas de pasárselo bien y relacionarse que te caes de espaldas.
Ocurre que viene gente superentusiasmada de salir de Madrid, de no tener que conducir, de poder conocer bodegas con encanto con una historia apasionante detrás. De…
Y además de visitar la Bodega, tomamos unos vinos que nos quitan el hipo. Esos vinos que tomamos en realidad están buenos se tomen donde se tomen. Pero si se toman en la bodega donde fueron concebidos; si son explicados por sus propios creadores; si vemos las instalaciones de donde salen; si entramos en los pequeños detalles que hacen de esos vinos algo único; es entonces cuando esos vinos se elevan por encima de los demás. Y esas personas que vienen al winebus entienden, sin la necesidad de ser expertos, que están delante de una experiencia única. En ese momento esos vinos saben a gloria.
Pero no son solo las bodegas que visitamos. Son las tapas que comemos, los edificios, ciudades, pueblos, viñedos que visitamos y la convivencia que se genera entre los distintos componentes de la excursión, que hace que los participantes pasen de estar ilusionados por la jornada que se presenta a estar encantados con la jornada vivida.
Nos hemos reído y hemos disfrutado mucho en estas estas excursiones. O eso me ha ocurrido al menos a mí.
Pero el mérito no está en mí. Está en los que se apuntan. Cada uno pone su granito de arena para que las jornadas en el winebus se conviertan en algo inolvidable. Mi labor se limita tan solo a reunir unos pocos ingredientes que tenemos muy cerca de donde vivimos que nos dan vidilla y nos empujan a que salga lo mejor de cada uno nosotros.
Eso es lo que veo en los semblantes de laspersonas que se suben al autobús, y eso es lo que veo cuando acabamos. ¿Soy un exagerado? ¿Soy objetivo? No sé si soy exagerado. Lo que sí creo que soy es apasionado. Me apasiona pasármelo bien. Me apasiona compartir jornadas con gente tan apasionada como yo.
Así es cómo suben: con ilusión, buen rollo y ganas de pasárselo bien.
Así acaban. Con una sonrisa de oreja a oreja. Disfrutando del entorno y del resto del grupo.
¿Y tú? ¿Qué es lo que ves en sus caras? ¿Te apuntas a la próxima? Es el próximo sábado 10 de marzo en Bodega Qubel, en Pozuelo del Rey (35kms de Madrid), y es comiendo tapas o lechazo en Chinchón y visitando las Cuevas del Vino y la famosísima plaza de Chinchón.
¿Te apuntas? Te espero. Para reservar tus tickets en ticketea «El Winebus se va a Bodega Qubel«. También puedes comprarlas en Utopicus (C/ Conceción Jerónima 22, Madrid, preguntar por Ignacio Segovia) telef 630 099 630 o escribir a igsegma@gmail.com
Hasta pronto.
Este post en winebus.es: ¿Qué ocurre en el Winebus?It happens that people who comes are enthusiastic for getting out of town, not having to drive of visiting wineries with charm and a wonderful history behind, of…
And besides visiting the winery they can drink marvellous wines, these wines that are pretty good no matter where you drink them, but if you taste them on the same place that were created, if they are explained by the own winemaker, if we see at the same time the facilities where they are produced, if we get in to the little details that make those wines something unique. This it is when these wines are much higher level than others. And these people who come to the winebus understand with no need of being experts that they are in front of an unique experience. At this moment these wine taste glorious.
But it is not only the wineries we visit the tapas we eat, the buildings, cities, villages, vineyards that we visit and the relationship that generates among all the visitors that make the participants pass to be ilusionated for the trip for the day to come to be fully satisfied at the end of the day.
We have laughed and we have enjoyed a lot on these trips. Or this has appended to me.
But I did not do anything special. The merit is on them. On the people who decide to come. Everyone pushes a little bit for the journey becomes something unforgetablle. My task consists just in mixing some ingredients that we have not far from Nadrid that make us be happy and pushes us to take from us the best we have.
And this is what I see on the faces when we begin. And these are the faces when we finish. Am an exagerating person? Am I objective? I don’t know. What I do know is that I am passionate of having fun. I am passionate of sharing my time with people as passionate as myself.
See how they get in with illusion, happy and looking to have a nice day.
Look how they finish. With a wide and satisfied smile. Enjoying the environment and of the rest of the group
And what about you? What do you see in their faces? Do you join us on the next?
Repetimos El lagar de Isilla. En ella tendremos la oportunidad de conocer a fondo la Bodega a través de la visita a la misma, y al final de la misma, degustar 3 vinos: El Vino tinto El Lagar de Isilla joven, Vino tinto El lagar de Isilla Roble 5 meses en barrica y Vino tinto El Lagar de Isilla Crianza.
En cuanto acabemos nos vamos pitando para Aranda para comer tapas en los más de 45 mesones que hay en en el centro de Aranda de Duero. Existe también la opción de tomar un lechazo. Ir a Aranda de Duero y tomar un lechazo es algo parecido como ir al cielo.
Posteriormente tenemos la posibilidad de realizar una visita guiada (a través de la Oficina de Turismo de Aranda de Duero), a una de las Bodegas subterráneas que existen en el subsuelo de Aranda de Duero y que tienen una historia apasionante.
Si quieres disfrutar de un día fuera de Madrid para visitar una Bodega, degustar buenos vinos, comer buenas tapas o un lechazo, conocer el pasado de Aranda y estar en contacto con gente que lo único que quieren es pasárselo bien en contacto con otra gente, sin tener además que conducir, este es tu viaje, apúntate.
El horario sería:
11h, salida de Madrid (Plaza de Castilla)
13,30h Visita Bodega EL Lagar de Isilla y degustación.
15,10 horas De tapas o comiendo lechazo por Aranda de Duero
17h Visita Guiada de Bodegas subterráneas de Aranda de Duero
18h Salida del autobús hacia Madrid
20h Llegada a Plaza de Castilla
El precio del viaje es de 29,5 euros, con un recargo de 5 euros para aquellos que se quieran a apuntar a partir del jueves 23 de febrero. ¿Por qué un recargo? Porque los autobuses y las bodegas valoran mucho la reserva con antelación. En este precio no están incluidas las tapas ni el lechazo. Comer de tapas con vino puede salir por entre 15 y 20 euros adicionales. Sentarse a comer, a partir de los 25 euros, y si tomas lechazo, alrededor de los 35.
Este es el país de la improvisación, en el que se toman las decisiones en el último momento. El precio del Winebus puede ser así de competitivo si se reservan las plazas con tiempo.