En Peñafiel. Cena en Restaurante El Molino de Palacios.
Cuando uno visita Peñafiel, en lo primero que uno piensa es en visitar el Museo del Vino en el castillo de Pañafiel.
El castillo se divisa, según se llega a Peñafiel, ya desde muchos kilómetros antes, en lo alto de una colina. El espectáculo es impresionante. Es un castillo, perfectamente conservado, de los más bonitos que he visto. Te hace pensar que realmente has vuelto a la Edad Media.
Para llegar allá un buen alojamiento es el Hotel Convento de las Claras. Si se va en verano, se puede disfrutar de una espléndida piscina. Tiene además unas habitaciones muy majas, a un precio no exagerado y con una incomparable vista del castillo en todo momento. Ofrece además un servicio de masaje que nosotros probamos y nos sentó de vicio.
En el mismo hotel pedimos nos recomendaron un restaurante para cenar y acabamos yendo al restaurante El Molino de Palacios. La distancia entre el hotel y el restaurante no es grande por lo que decidimos desplazarnos andando. Supongo que este restaurante debe estar muy bien también para comer, pero la experiencia de ir a cenar es inigualable. La oscuridad que lo rodea por la noche y el emplazamiento encima del río hacen del lugar algo tremendamente misterioso y con muchísimo encanto. Para llegar hay que pasar un túnel peculiarmente iluminado que a uno le induce a pensar que se va a encontrar con un restaurante muy especial. Y vaya si lo es. El restaurante está decorado deliciosamente y la comida y el servicio tampoco desmerecen.
A la vuelta tuvimos la suerte de encontrarnos con un concierto que una orquesta local interpretaba para los vecinos.
Fue una noche muy, muy especial. Las ciudades como Peñafiel no tienen nada que envidiar a la gran ciudad en cuanto a atractivo turistico. Para mí es con rotundidad todo lo contrario.
Continúa en: En Peñafiel. Protos
Post en inglés: In Peñafiel. Dining in Restaurante El Molino de Palacios.







