Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo. T. Edison. Granja Cantagrullas

Cuando le conocí creí haberme encontrado con una persona muy inteligente. Después de haberle visitado sigo pensando que lo es. Pero creo que no es su principal virtud.

El dice de sí mismo que es terco. Ser terco no es lo mismo que ser persistente. Terco es aquel que se empecina en una idea y no sale de ella. Persistente es aquel que busca un objetivo y no para hasta conseguirlo. Yo creo que Rubén es sobre todo persistente y peleón.

Es fantástico encontrarse con proyectos como Granja Cantagrullas, con gente que decide ser emprendedor en lugares donde parece imposible serlo.

Granja Cantagrullas es absolutamente rompedora en muchos aspectos

Entras en la granja y entras en otro mundo.

Arrancaron hace 18 meses.

Rubén nos cuenta que todo lo que vemos en la granja lo hizo él. Hizo de jefe de obras y de albañil. Es un manitas de tres pares. Porque después de hacer ese comentario traté de ver defectos de construcción en sus instalaciones pero no. Todo está perfectamente acabado.

Granja Cantagrullas fue la primera en conseguir una autorización en España para elaborar quesos con leche cruda.

Intentó vender en la zona. Inicialmente con 6 tipos de queso pero no le entendieron. No vendió, no vende un queso en la zona. Puede haber hasta 30 queserías y los locales están acostumbrados al consumo de los quesos que se elaboran habitualmente por la zona. A él no le entendían.

Logró colocar producto en las tiendas especializadas de Madrid pero su rotación no era muy elevada.

Y apareció en su vida un gran restaurador (un dos estrellas Michelín). Este se quedó encantado de la manera de trabajar de Granja Cantagrullas. Empezó a hablar en su entorno de su hallazgo, y desde entonces más y más restauradores de primerísimo nivel de Madrid y Barcelona entraron en contacto con él. El boca a boca empezó a funcionar a como una gran bola de nieve.

Su éxito, nos cuenta, viene de intentar buscar hacer cosas que nadie hacía en España. De diferenciarse. Se trata de técnicas que se usan en Francia desde hace mucho pero que en España aún no se han implantado.

Y desde que ha entrado a trabajar con restauradores de primer nivel se dedica a hacer quesos a la medida. Se trata de que el propio restaurador participe en su elaboración. Rubén confiesa que con este tipo de actividad está disfrutando enormemente. Cada proyecto para un gran restaurador es un enorme reto que le obliga a sacar lo mejor de sí mismo. Estos restauradores tienen por costumbre cambiar con frecuencia su carta y él tiene que a su vez cambiar sus quesos. Su actividad entiendo que no tiene nada que ver con lo que hacen otros elaboradores de queso en los que sus ventas se repiten mes tras mes con los mismo productos. Lo suyo es una evolución continua.  ¡Apasionante!

En la actualidad cerca de 1000 personas al mes visitan su quesería. Continuamente los medios de comunicación están hablando de él.

Echa en falta un diálogo entre productores y consumidores, algo que él consigue con todas esas visitas.

 Le encanta lo que hace y poder hacerlo sacando provecho del negocio familiar. Sus padres y abuelos tenían ovejas. Y el pretendía dar un valor añadido a ese negocio.

Le encanta haber podido hacerlo en su patria chica. Se ha instalado en un pueblo con 8 habitantes, en el que uno puede comprobar que la tierra que lo circunda es pobre.

Le encanta también haber sido muy fiel a lo que el creía o eso parece.

Contrasta aún más su discurso cuando dice que antes de recalar en Ramiro se había recorrido medio mundo, viviendo en sitios tan apetecibles como Brasil o el Caribe.

Con todo lo que dice provoca que en el viaje de vuelta, los Winebuserosa abramos un debate sobre él y su negocio. Y que ese debate no haya terminado a pesar de la hora y media de viaje. ¡Tanto de qué hablar!

Yo juraría que Rubén no podía esperarse que iba a poder trabajar para los grandes chefs y que esto iba a suponer hacer un trabajo radicalmente distinto del que hacen sus competidores. Y hasta muy distinto del que hacía cuando arrancó. Ha tenido esa suerte. Pero es una suerte que ha buscado y que se ha merecido.

Cuando uno empieza un proyecto uno intuye por dónde quiere ir pero luego la vida te lleva por derroteros que nada tienen que ver con lo que uno había planificado.

La mejor cualidad de un emprendedor no es la inteligencia, que es importante, sino la persistencia. Nos dice “Me he equivocado miles de veces” Emprender va de tomar decisiones, de equivocarse, de caerse, de aprender de nuestros errores, de levantarnos de nuevo para emprender la marcha. ¿O no es así?

Anda. Pero si de quesos no he hablado.

¿Sus quesos? Como no podía ser de otra manera sus quesos son fantásticos.

No me extraña el éxito que estás teniendo Rubén

Enhorabuena Rubén. Me has dejado con la boca abierta.