Redes sociales y vender vino. El cocinero y sus 150 amigos trapecistas.

Trapecistas

B de Diego apuntaba tras el blog anterior que el ratio de conversión de amigos a clientes en las redes sociales es lento (por no decir bajo). ¿El coche no marcha, o es que no sabemos conducirlo?

Recientemente encontré una amiga que había montado una empresa especializada en dar cursos. ¿De qué? “Enseñamos a profesionales a usar el teléfono” (la imagen de un mono trasteando con un auricular vino a mi cabeza) Y pensé, ¡cielos! ¡Qué tenga suerte! (va a necesitar mucha). Según avanzaba el asunto se hizo más interesante: la gente coge el teléfono y llama a un cliente o potencial cliente pero, ¿para qué? Para venderle algo, o enviarle por correo, o tener una reunión, o llamar en otro momento. Según mi amiga mucha gente llama sin saber exactamente qué quiere conseguir, y el tener absolutamente claro cuál es tu objetivo al descolgar el teléfono (ejemplo: quiero verle la próxima semana, solventar un punto concreto del acuerdo) hará que nadie pierda tiempo. (Cuando las posibilidades aumentan: podemos vernos, o puedo enviarle información por mail, o puedo darle mi web y le vuelvo a llamar, o casi lo dejamos… las opciones se diluyen). 

Un amigo cocinero me decía que había entrado en facebook para aumentar contactos, ya que quería cambiar de trabajo: ¿Y bien? “Siempre me ha gustado el circo, así que me hice de un grupo de admiradores del trapecio, y del Grupo del colegio, y del Instituto, y de otro de fotografía, y otro más de circo asiático…Y lamentablemente ninguno de ellos está metido en esto de la restauración.” Remataba con desilusión.

Muchas personas entran en una red social sin un objetivo definido. Si es ampliar círculo de amigos o conocidos estupendo. Pero si también es ampliar miras profesionales o el éxito de nuestro negocio, debemos centrar el objetivo mucho más e investigar qué es lo que hay, con todo el respeto para los amigos del circo.

Asesorarse con un experto (en Marketing) para implementar nuevas tecnologías

Aplicar nuevas tecnologías no es difícil. Lo difícil es aplicarlas bien
Aplicar nuevas tecnologías no es difícil. Lo difícil es aplicarlas bien

Cada vez que voy a ver a un cliente y me dice que en la reunión va a estar su responsable informático no sé si alegrarme o ponerme a temblar. Y es que las nuevas tecnologías, siendo maravillosas, no lo son cuando están en manos de gente que no puede entender lo que se puede hacer con ellas.

Hay algunos profesionales con formación informática, y al mismo tiempo visión de Marketing para entender lo que se les expone. Con estos da gusto hablar. Pero no es habitual ya que un buen número de ellos no disponen de esa formación complementaria, y si te preguntan es únicamente para sacarte información, porque consideran que con su formación lo van a hacer mucho mejor que tú.

En este blog no se habla de tecnología para la tecnología. Para eso hay cientos de blogs que saben mucho más que yo. En este blog se habla de tecnología como herramienta para promover, generar imagen de marca y vender más vino.

Las herramientas que se están creando en 2010 no son complejas. Utilizarlas no es difícil. Lo que es más complicado es utilizarlas bien para sacarles partido.

También me he encontrado con muchos interlocutores en el sector del vino que me dicen que de Internet se habla mucho pero que realmente no se le puede sacar mucho partido. Que el negocio que les haya podido llegar por Internet ha sido poco, malo, y con problemas.

Con las nuevas tecnologías pasa como con el vino.  Y es que para sacarle rendimiento primero hay que sembrar y luego hacer las cosas bien.

Fuentes de fotos: sebastiandonadio.com bicivilizate.cl